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Retorno a un suspenso *

Por Enrique Acuña

 

 

Desde que la cosa psicoanalítica se convirtió en cosa aceptada y sus servidores van al manicurista, las migas que hacen se avienen a hacer sacrificios al buen tono...

Jacques Lacan
La cosa freudiana o sentido del retorno a Freud en psicoanalisis

 

En el año 73 Oscar Masotta promovía un homenaje a Freud con una muestra fotográfica de su vida y un discurso que oscilaba entre el pesimismo por la tragedia social y un aire optimista con respecto a la relación del psicoanálisis con la cultura. Dice: Antes de leer mi homenaje a Freud, quisiera referirme a un incidente de mi propio análisis. En un sueño que tuve pocos días atrás aparecía la espalda tersa y bronceada de una mujer en la playa, arena ardiente donde se deslizaba mi deseo. Las asociaciones me condujeron a la última vez que estuve con mi amigo Lito Marín, en 1964, en una pileta de natación cercada de alambres, junto a una de nuestras sucias playas del Río de la Plata. Mi amigo, sociólogo argentino, se halla encerrado hoy en una soleada cancha de fútbol en Santiago de Chile”.

Este párrafo muestra bien el contexto de la época y la posición decidida de Masotta de situar las razones de porqué nuestra cultura –latinoamericana- no puede perder el sentido de la tragedia. El psicoanálisis puede ser una alternativa para saber del inconsciente como verdad pero esto no es ninguna “intransigencia” (1) frente a la realidad social.

La posición optimista de Masotta en aquel homenaje junta el libro con la práctica: El psicoanálisis no es un parloteo sobre ese hombre, es la práctica de su sujeto. Como tal estará siempre aliado lo quiera o no, a toda auténtica empresa de liberación. ¿Quién lo duda? Práctica no libresca que en sí misma es lo que más se parece a un libro, el psicoanálisis, como los libros, es practicable en cualquier sociedad.

La política de retorno a Freud a partir de Lacan, que recién se traducía al castellano, tiene consecuencias hoy en este acontecimiento Freud, para ubicar el discurso freudiano como un hecho instituyente de un campo de la verdad.

Tomar el “proyecto freudiano por su reverso” (2) como enseña Lacan en 1970 después del mayo francés cuando las estructuras bajaron a la calle, implica decir que hay una potencia de su enunciación, que la cosa freudiana aún no es “cosa aceptada” por la asimilación cultural y gracias a este síntoma habría nuevos retornos.

Para un sociólogo inglés como Anthony Giddens la cultura implica valores que comparten los miembros de un grupo dado, a las normas que pactan y a los bienes materiales que producen. Nosotros agregaríamos que los bienes son simbólicos y comprometen el capital lingüístico, donde el analista, que ya es un precio evaluado como parte de los objetos del mercado, interpreta con un bien decir.

¿Cómo interpretar cada vez los impasses de la época del Otro que no existe, como diagnostica Jacques-Alain Miller y las soledades que la habitan sin incluirse en una ideología? Es decir hacerse solidario de esa cosa freudiana no asimilable por los bienes sociales y vivir el horizonte cercano de una sociedad

En 1969 Lacan contesta a Foucault –en su conferencia titulada Qué es un autor?-sobre el sentido de su retorno a Freud. Es un contexto donde la “muerte del autor” en la literatura, como la muerte del hombre para el humanismo, era consecuencia de un principio ético: la indiferencia por detectar “quien habla” que dio lugar al relativismo de los estudios culturales. Lacan ubica en el lugar vacío de la estructura la función sujeto, variable del parletre que responde siempre a esa pregunta afirmando que hay alguien en la enunciación.

Frente a la muerte del autor, Foucault observa la ocasión para un retorno a ..., momento decisivo en la transformación de un campo discursivo. El campo conceptual del descubrimiento freudiano tiene ya sus fundamentos: inconsciente, transferencia , pulsión, repetición. Cuatro conceptos que se extienden y limitan las fronteras de su aplicación y que dejan una hiancia central no representable que Lacan llamara objeto “a”, su único invento.

Solidario a su seminario El reverso..., observa en su intervención que “las estructuras bajan a la calle”, quiere decir que hay acontecimiento cuando los hechos sociales tocan la dimensión del acto analítico que por definición se desconoce a si mismo, no es un eslabón mas de la historia – cosificado por la cultura- sino que inventa algo inédito.

De modo que Lacan hace un retorno epistémico por un lado y político por otro en la medida que se apropia de un campo que fuera dejado olvidado por los post.-freudianos en la practica y en la vertiente institucional de la I.P.A. del cual se sanciona excomulgado, es decir en una exterioridad discursiva. No es un retorno de lo reprimido sino una cierta explotación del lugar vacío que por estructura tiene todo discurso y que ahí se llamaba firma, nombre, originalidad del autor. Pero ese vació del origen no es la nada sino que esta habitado por un sujeto que es, en este movimiento del psicoanálisis, el deseo de Lacan quien crea su precursor : Freud.

En estos dias de homenajes nostálgicos al “padre Freud” como impotencia de un pasado perdido pudimos leer un articulo de Germán García en un diario local, que toma otro tono: como en Kafka y sus precursores de Borges, el movimiento de Lacan es un golpe que genera la proyección del psicoanálisis hacia la potencia del futuro.

Este hacerse de un precursor no es una construcción de genealogía, de árbol familiar ni de heráldica, es una bandera muy particular ya que retorna a lo no asimilado por la cultura. Se podría decir que para Lacan la tumba de Freud esta vacía como lo estaba la de Moisés para Freud.

En nuestro país la construcción simbólica de las operaciones de retorno a..., su legalidad y apropiaciones, tiene momentos históricos bien descriptos en el libro de Sergio Visacovsky El Lanús- memoria y política en la construcción de una tradición psiquiatrica y psicoanaliticaargentina. Ahí se muestran los procesos sociales y el armado de la filiación analítica a partir de una serie de nombres como Goldemberg, Pichón Riviere, Cárcamo, hasta Freud, que son menos un retorno al resto no realizado del campo fundado que legalizaciones sociales que se asimilan a la tradición cultural. Sin embargo, en esa sucesión de autores hay momentos históricos de cadena rota –como en los años 70 en la dictadura- que obligan a pensar de nuevo el sentido de la tragedia, como problematiza Masotta.

Retorno a .... ¿Qué restauración habría para la “x “ del campo agujereado de Freud?

La única que sea posible en un futuro anterior: la de mantener en suspenso –esos puntos suspensivos fuera de la historia, ese momento inconcluso de la pregunta, esa aparición del deseo- que la cosa psicoanalítica pueda inventar fuera de la cosa aceptada.-

 

Notas:

(*) Este texto retoma la intervención realizada en el Acontecimiento Freud en la Escuela de la Orientación Lacaniana el dia del 150 aniversario de su nacimiento. Compartieron la mesa León Rozitchner, Sergio Visacovsky y Luis Erneta.

(1) -“Intransigencia” es un termino usado por León Rozitchner en un reportaje dado a la revista virtual Acheronta y se refiere al lacanismo argentino en la dictadura, que requiere otra discusión, aquí planteada.

(2) -Tomo aquí la expresión de Lacan “proyecto freudiano” como acepción de lo “no realizado”, la potencia de su enunciado, que fue situada por Germán García en su curso 2006 sobre el seminario El reverso del psicoanálisis.-

 

 
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