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El destino de las almas

por Alejandra Glaze

El destino de las almas es una novela psicoanalítica. Como dice Ricardo Piglia en la contratapa de este libro, "decir novela psicoanalítica es un pleonasmo, como decir novela policial. No porque las novelas usen explicaciones psicológicas o motivaciones pulsionales (también lo hacen) sino porque el psicoanálisis —como la página de crímenes— es una de las mayores novelas modernas".

Jorge Luis Borges escribía que la literatura es el arte de construir una memoria personal a partir de experiencias y recuerdos ajenos, y eso es lo que hace Avram. A partir del caso psicoanalítico, el control, la transmisión, la historia clínica, y el juego transferencial, se desarrolla esta novela, donde la clínica puertas adentro del consultorio, adquiere características de ficción, y donde cualquier psicoanalista que haya pasado por las diferentes instancias que implican su formación y práctica en la Argentina de los últimos años, puede verse reflejado, pero con una fuidez de escritura y una ironía, que atrapa al lector desde la primera página.

En una trama donde psicoanalistas y pacientes se ven enredados en una intriga policial, G. Avram comienza citando una frase de Lacan, que ya orienta la cuestión: "Si por una suerte extraña atravesamos la vida encontrándonos solamente con gente desdichada, no es accidental, no es porque pudiese ser de otro modo. Uno piensa que la gente feliz debe estar en algún lado. Pues bien, si no se quitan eso de la cabeza, es que no han entendido nada del psicoanálisis. Esto es lo que yo llamo tomar las cosas en serio", y siguiendo esa indicación de JL, el libro comienza en su primera línea con una reflexión de Zomer, uno de los psicoanalistas que tejen la historia: "La vida del psicoanalista no es color de rosa". La autora, en un reportaje realizado por María Moreno para Página/12, y ante la pregunta acerca del final de feliz de todos los casos que aparecen en el libro, responde: "Uno podría decir que todos los análisis son felices. Si uno entiende que la felicidad es aquello con lo que uno se tiene que encontrar. Y no cuando se piensa la existencia desde una aspiración que no está en ninguna parte. ‘El sujeto era afortunado, pero no lo sabía’, dice Lacan".

Piglia sostiene que la literatura es un acto de lectura, y es la pasión de repensar la relación de la narrativa con la tradición, y sin dudas, G. Avram sigue esa idea, al explicar en el mismo reportaje ya citado, que siempre leyó a Freud y a Lacan como la Biblia, hasta que se encontró con Ana Karenina de Tolstoi, y la Madame Bovary de Flaubert, pensando permanentemente en "la diferencia que hay entre planear la vida y soñarla como las protagonistas femeninas de esas novelas". Pero, sin embargo, fueron Los siete locos de Arlt, los que le permitieron llegar a la idea de El destino de las almas: "Bueno, yo también voy a hacer un combo: un manual de introducción al psicoanálisis, una novela y una intriga policial".

La intriga se juega entre dos psicoanalistas, la Lic. Bender y el Dr. Zomer, los pacientes Vicky L., Danton C., Laura E. y Kevin W., y aquellos otros profesionales psi que pululan por instituciones arquetípicas de salud mental de nuestro país, arrojando frases que todos hemos escuchado casi anestesiados por su propia cacofonía, como por ejemplo: "Es el caso en que los síntomas efectúan, en quien los padece, una pregunta y por lo tanto una respuesta, es decir, la suposición de saber. Primer tiempo de instalación de la Transferencia que marca una ruptura con la demanda generalizada a la Institución, lo cual implica la inclusión del analista en el síntoma que induce la demanda", etc., etc. en un debate acerca de la gratuidad del servicio hospitalario, que culmina en una hilarante discusión entre serios y circunspectos "profesionales psi".

Pero es Piglia quien mejor describe la trama de esta novela romántica y policial: "Nada más novelístico que la condensación de una experiencia en una serie de datos dispersos que se anudan en una explicación que está ausente. La hermosa secretaria con zapatos a lo Carmen Miranda que sólo se enamora de hombres casados, el seductor que abandona a su esposa por su joven amante y a quien de inmediato la joven abandona por su mejor amigo, la muchacha que no puede salir de su departamento, ni subir escaleras, ni dejar de ahorrar y que sueña con comprarse una casa en el suburbio para poder al menos salir al jardín, la mujer que conversa con un extraño en una plaza de la ciudad. Y en el centro secreto de esa trama donde circulan y se anudan diálogos, destinos, diversiones, dramas, hay un enigma: una serie inexplicable de perturbadoras llamadas telefónicas. Una respiración apasionada, la pasión sofocada de una mujer (quizá) acechan al protagonista: Zomer es sorprendido por esas llamadas y el suspenso crece. El desenlace es —como todo el libro- un ejemplo de ironía y de destreza narrativa. Graciela Avram ha escrito una excelente novela, intrigante y nítida, fluida como el relato íntimo que todos oímos, al soñar, en el silencio de la noche"

 

 
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