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Notas sobre el seminario La transferencia 1

por Elena Levy Yeyati

 

Es en el tiempo-definido en el doble sentido cronológico y topológico, de la eclosión del amor de transferencia- donde se debe leer esta inversión que convierte la búsqueda de un bien en la realización de un deseo.

Jacques Lacan2

El analista como causa de la transferencia

En este seminario Lacan nos introducirá en la transferencia por un lado distinto que el del automatismo de repetición, esto es, lo hará por la vía del amor. Por esta vía seremos conducidos a abordar la transferencia en su dimensión irreductible de existencia real, y no de ilusoria presencia del pasado en el presente.

Pero, ¿cómo considerar al analista involucrado en la dimensión real de la transferencia? He allí el desplazamiento que se producirá a lo largo de este seminario- como, por otro lado, en toda la enseñanza de Lacan- . Este movimiento de investigación se desplaza desde el deseo del analizante a la implicación del analista como causa de la transferencia, resorte del que depende la “inversión que va de la búsqueda de un bien a la realización de un deseo”.

La suposición de saber en el analista

Dicho esto pasaré a señalar algunos párrafos de la clase del 3 de mayo porque pienso que resumen lo que Lacan desarrolla a lo largo del seminario.

En esta clase retoma la cuestión del fin del análisis freudiano entendido como impasse, como choque con la roca viva de la castración. Para resumir la forma crítica en que Lacan enfoca allí la posición de Freud tomaré una cita de Miller 3

Todo el problema (planteado al final de Análisis terminable e interminable) consiste en cómo domesticar la pulsión, ¿es eso posible o no? ¿puede la pulsión tener un amo, obedecer, ser dominada por el yo como instancia de maestría, de dominación? ...Hay algo en Freud que tiene que ver con lo que Lacan situó como discurso del amo, y que (se relaciona con) el principio del discurso sobre el hombre desde el origen de la cultura europea...:“conócete a tí mismo” y “nada en exceso” ”.

Luego de este rodeo volvamos a la clase en cuestión. “ Si volví a partir con ustedes de la experiencia socrática es, esencialmente, para centrarles en torno a lo siguiente, que está dado desde el comienzo del establecimiento de la experiencia analítica- somos interrogados como si supiéramos, incluso como portadores de un secreto, pero éste no es el secreto de todos, sino un secreto único ” 4

Esta aproximación subjetiva con la que se dirige el sujeto al análisis comporta una suposición esperanzada, a saber: “ que los callejones sin salida debidos a nuestra ignorancia (en tanto que humanos) quizás no estén determinados por el hecho de que nos equivoquemos respecto de lo que se puede llamar las relaciones de fuerza de nuestro saber-en suma, que planteemos falsos problemas 5 Una tal suposición se ve favorecida por lo que todos creen y es que el deseo no se presenta “con el rostro descubierto”, que los deseos están por todas partes, y que aún en nuestro esfuerzo por dominarlos algo se satisface.

El paso de la intersubjetividad a la disparidad subjetiva

¿Qué papel le toca desempeñar al analista para, dicho muy rápidamente, posibilitar que un sujeto se identifique con su deseo? Resumo aquí los puntos que Lacan rechaza como respuestas posibles:

1-Desde el punto de vista del pensamiento moderno sería una completa ingenuidad suponer que el analista, por haber superado en su propio análisis no sé qué punto de detención del conocimiento de sí estaría en posesión de una justa medida del comportamiento humano.

2-Otro error, esta vez idealizante, sería hacer depender la maestría del analista de una accesis personal a un valor ético, como una virtud integrada a sí mismo.

3-No seria, finalmente, menos tonto considerar que el carácter analítico se adquiriría en la medida en que abandonamos las identificaciones pregenitales para abrazar las genitales al final del recorrido del análisis.

Una vez barridas todas estas respuestas, halladas en la literatura analítica post freudiana, Lacan postula el modo en que concibe el deseo humano y el lugar que allí le es asignado al analista: “ El deseo del sujeto es esencialmente...el deseo del Otro...El deseo sólo se puede situar en esta alienaciónprofunda, que no está vinculada simplemente a la lucha del hombre con el hombre, sino a la relación con el lenguaje ” (ver nota). Como vemos Lacan conserva la estructura dialéctica del deseo en términos hegelianos y la ambigüedad del genitivo- objetivo y subjetivo a la vez. Sin embargo, toma distancia de la idea del deseo como deseo de reconocimiento- lucha por el reconocimiento- que se deriva de la dialéctica hegeliana. Es así como podemos comprender lo que nos dice desde el comienzo del seminario: la transferencia no es un tipo de intersubjetividad sino de disparidad subjetiva. (Recordemos que el título completo que Lacan dio a su seminario fue La transferencia en su disparidad subjetiva, su presunta situación, sus excursiones técnicas).

Función subjetiva del analista

Esto va señalando el lugar que le corresponde al analista en el juego: “Para cumplir con la búsqueda del objetivo, a saber lo que desea ese otro que viene a nuestro encuentro, es preciso que en este punto nos prestemos a la función de lo subjetivo, que podamos por un tiempo representar, no como creen el objeto al que apunta el deseo, sino el significante (del deseo del Otro) ” 6.

Habría mucho que decir sobre esta llamativa referencia negativa al objeto que el analista parece representar, y para ello los remito a lo que Lacan elucida sobre la metáfora del amor y la metempsicosis platónica en el comienzo del seminario. Lo que ahora quiero destacar y que se deriva de esta función de lo subjetivo es que por “disparidad subjetiva” debemos entender que para que el analizante se divida como sujeto, subordinándose a los significantes de su demanda, el analista también debe estar allí en posición de sujeto tachado, pero “como siendo su propio sujeto”, no desvaneciéndose frente a no se sabe qué objeto que tendría el analizante para él, para el analista- modo en el que algunos autores entendieron la noción de contratransferencia. Ahora bien, ese sujeto, el analista ¿lo evoca, lo representa, lo actúa, lo significantiza, lo es, no lo es?, ¿cómo entenderlo?.

La interpretación de la transferencia como semblant

Llegamos hasta aquí para decir que en este seminario se preanuncia la noción de semblant, que a esa altura debe entenderse como “ la máscara que vela un vacío ”. Representar el significante que falta en el Otro es un modo de interpretación analítica concebida como otra cosa que como la ciencia de un desciframiento. Significa más bien prestarse a la encarnación del fantasma fundamental del analizante. Esta idea podemos entenderla de acuerdo a los contenidos de este seminario, y de un modo muy resumido, según los siguientes tres ejes:

1-pictórico o estético: como el engaño que llena un vacío a la manera de los retratos de Archimboldo o las imágenes dobles de Dalí (destaquemos aquí la función de lo escópico y, por lo tanto de lo imaginario).

2-científico o lingüístico: cito a Lacan“El significante no es simplemente hacer signo a alguien, sino hacer signo de alguien, hacer que el alguien para quien el signo designa algo asimile ese signo... hacer que alguien se convierta, él también en dicho significante” (destaquemos aquí la función de lo simbólico).

3-ético cristiano: Al terminar el seminario Lacan subraya que para estudiar la posición del analista aún no hemos extraído todas las enseñanzas posibles del aforismo cristiano “amarás a tu prójimo como a tí mismo”, cuestión de lo más asombrosa, ya que es bien conocida la crítica de Freud en El malestar en la cultura con relación a este precepto (destaquemos aquí la función de lo real).

Notas

1-Si bien Lacan utiliza su definición del deseo, no cita a Hegel a propósito de la estructura diléctica del deseo en ninguna parte del seminario. Cuando cita al filósofo sólo es a propósito de alguna reflexión sobre el pensamiento cristiano o sobre la tragedia moderna. Me llamó la atención que haya mencionado a Kojeve, otro nombre de Hegel, a quien pidió que le hablara sobre El Banquete, sin éxito. Se podría decir que en este seminario Lacan lee a Platón con Hegel contra Lacan y contra Hegel. ¿Por qué? Tal vez sería útil recordar aquí que el amor en Hegel tiene una relación muy secundaria con el deseo y en cambio Lacan quiere sacar todas las conclusiones posibles que se deriven de la inmixión deseo y amor, como lo sugería el término freudiano de libido.

También valdría la pena volver sobre “Posición del inconciente” (1964) donde Lacan dice “Es nuestra Aufhebung la que transforma la de Hegel, su propia trampa, en una ocasión de señalar, en el lugar de los saltos de un progreso ideal, los avatares de una carencia ...

1 J. Lacan, El Seminario Libro 8 La Transferencia . Ed. Paidós , 2003.

2 J.Lacan, op. cit. p. 81

3 J.A.Miller, Seminario El deseo de Lacan.. Ed. Atuel- Anáfora, 1997

4 J.Lacan, op. cit. p. 301.

5 J.Lacan, op.cit. p. 302.

6 J.Lacan, op.cit. p. 304-5

 

 
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