● News
● Programa
● Círculos
● Coloquios
● Asociación Amigos
de la Fundación Descartes - Archivo
● e-texts
● Biblioteca
● Librería
● Publicaciones
● Invitados
● Trayectoria
● Consejo de Administración
● Links
● E-m@il


 
Centro Descartes
● Agenda
● Jornadas
● Curso de Germán García
● Enseñanzas de la Clínica
● Lecturas de Jacques Lacan
● Lecturas Críticas
● Conferencias y Debates
● Cursos Breves
● Módulos de Investigacióy Equipos Temáticos
● Consejo de Gestión


 
 
 
El sin-nombre –la locura según Van Gogh–

Por Enrique Acuña

 

Cuando se llega a Auvers, pequeño pueblo al norte de Paris sobre el río Oise, observamos de entrada la capilla gótica pintada por Vincent Wilhelm Van Gogh en 1890.

Si se compara, bajo el cielo tormentoso, aparece una mujer de espaldas al ojo que mira y un camino hacia el cementerio donde reposa el pintor. Una hiedra lo abraza a la sepultura vecina de su hermano Theo. A partir de este detalle pictórico –Le Eglise du Auvers-de bifurcación entre amor-muerte , de la cual el autor escribe un testimonio, el cuadro como trampa para cazar miradas, nos atrapa.

Luego, tanto en la imagen como en la realidad, se verán los campos de trigos, y tal vez hasta volaran cuervos tal cual fueran pintados hace un siglo. Se presenta entonces “lo verdadero de una verdad” en un paisaje que fuera la pincelada del genio en el óleo sobre tela. Antes de morir Vincent pudo retratar lo que fuera causa de sus episodios inclasificables de locura: la mujer del amor que lo rechaza y el destino mortal de hacerse un resto en su suicidio.

Después de reseñar algunos de los clasificatorios trabajos psiquíatricos sobre la supuesta “esquizofrenia” y/o la “psicosis bipolar” del pintor, trataremos de aplicar lo que enseña el “caso” Van Gogh al psicoanálisis a partir de esta articulación entre el amor pasión generado por le rechazo de una mujer que dice “Jamás” y la locura creacionista. Pero mas importante aun es un detalle de las vacilaciones del nombre-propio “Vincent” el que desde nuestra hipótesis, degrada su referencia simbólica y conduce al pasaje a lo real del acto suicida.-

-I-

Danza de nombres imaginarios

Mas próximos y mas reiterados, los estudios psiquíatricos insisten en la clasificación para la rareza del caso: Desde Jaspers a el conductista Vallejos-Najera con sus “locos egregios” hasta los estudios actuales con el DSM IV la patografía no ha dejado de ser interesante a la hora de dar batallas épicas sobre un diagnostico imposible, nombres danzando sobre Vincent: entre la epilepsia, porfiria aguda, toxicomanías, esquizofrenia, psicosis maniaco-depresiva , bipolaridad endógena, etc.

La comprensión de Jaspers sobre Van Gogh se lee en su libro Strindberg und Van Gogh, donde el autor de la Psicopatología general, de corte fenomenológico, intenta hacer un parangón entre la creación artística y la locura. La concepción de la locura en Jaspers sostiene un esquema donde la personalidad previa que se teje en lo social determina un “proceso psíquico”.

Esta evolución de la enfermedad mental que progresa en fases agudas y crónicas se comprende –sus motivos- por la producción de un sentido nuevo. La locura es incomprensible en esa invención, sin embargo el arte puede ser comprendido como producto de un sentido nuevo. Así, la esquizofrenia creadora sería una suerte de fase libre de síntomas.

Jaspers cree que no hay creación sin locura pero que es necesario periodos de lucidez, de estabilidad, siendo su lectura entonces que el objeto artístico, desde el poema la cuadro , son no tanto intentos de curación como expresión fenoménica del sin-sentido que hay en el proceso patológico. La creación del genio es la locura misma. De este análisis se emparenta luego Antonin Artaud aunque con razones políticas diferentes: la de una cierta anti-psiquiatria surrealista que supone a Van Gogh como un “suicidado por la sociedad”.

Un estudio reciente de Werner Strik, siguiendo las convenciones diagnosticas mas actuales en la era del psicofármaco afirma el diagnostico de una psicosis cicloide “angustia-felicidad” como probarían sus cuadros que alternan estados afectivos. En fin la danza de nombres imaginarios que vienen del otro, no son nombres propios del sujeto.

-II-

Nacer en lugar de otro, la pasión del reconocimiento

Pero, ¿Quién era Vincent Wilhelm Van Gogh?:Hijo de un pastor protestante , nace en la aldea de Zundert, Holanda en 1853. Su madre viene de perder a su primer hijo quien nace muerto, exactamente un año antes y que mereciera el mismo nombre : Vincent Wilhelm.

Hasta los trece años su vida es de estudios, pudiendo aprender varios idiomas. A los 16 viaja a La Haya a trabajar en una casa de arte de su tio, y desde ahí a Londres desde donde comienza su epistolario con su hermano menor Theo.

Aquí, hasta sus 21 años transcurrió una época tranquila hasta que se enamoró secretamente de la hija de la dueña de la casa en la que se alojaba, Ursula Loyer. Expresado su amor y luego rechazado por la dama Cayo en un estado de perplejidad y tristeza.

Johanna Bonger –esposa de Theo- escribió : Cuando volvió a su casa, estaba escuálido, silencioso y derrotado: un hombre completamente diferente, y sobre septiembre: El estado depresivo sigue, y sobre diciembre de 1874: Por primera vez se convierte en una persona rara y solitaria; su gusto por el dibujo se ha apagado.

Su estado tampoco mejoró después de un traslado a París: era caprichoso y descuidado y se dedicó apasionadamente al estudio de la Biblia.

En esa época estaba angustiado; escribió a sus padres: “Es como si me amenazara algo”. Johanna Bonger observó: “Se abraza a la religión con una vehemencia casi demencial”. En las cartas de esa época domina una sensibilidad nueva El padre, lo convenció para que realizara un curso regular de teología en Amsterdam. Sin embargo, Vincent interrumpió el estudio pocos meses después para comenzar en Bruselas una formación como predicador laico. Así, con esa estabilidad que le daba la retórica que lo ligaba de nuevo al linaje del padre –la religión – viaja a la zona carbonera belga para leer a los mineros “la palabra del Señor”.

Vivió bajo condiciones de extrema pobreza, se esfuerza por desprenderse de todo: de su dinero, de su ropa, de su cama...en las cartas a Theo testimonia de una ascesis donde el cuerpo esta desalojado de su ser.

Este primer amor pasión de Vincent hacia una mujer es una búsqueda de reconocimiento en el eje “yo-tu” y su posterior rechazo cava un agujero en lo simbólico. Este hueco de la significación acerca de quien es en el deseo del Otro es experimentado como una experiencia enigmatica con su efecto de perplejidad, de abandono del cuerpo que es un resto hasta que se estabiliza en un respuesta de sentido en el mesianismo.

-III-

El amor por el “jamás”

A los 27 años se decidió hacerse pintor y comenzó un estudio en la Academia de Artes de Bruselas. Siguió un período de tiempo de tranquilidad en la casa de sus padres, en Etten. En el verano la prima viuda de Vincent, Kee, con su hijo, visitó la familia. Vincent se enamoró de Kee. Escribe a su hermano ( Etten 3 se septiembre de 1881):

Mi querido Theo:

Una cosa me pesa que quiero contarte, aunque quizás ya estas enterado y no te cuento nada nuevo. Quisiera decirte que este verano me he enamorado de Kee. Pero cuando se lo he dicho me ha respondido que su pasado y su porvenir permanecían inseparables para ella, y que jamás podría corresponder a mis sentimientos. Entonces he tenido que resolver un dilema terrible: resignarme a esto : ¿”jamás, no jamás”, o considerar la cosa como no terminada, guardar mi esperanza y no resignarme?

He elegido esta ultima eventualidad (...) estoy decidido a amarla hasta que ella termine por amarme.(...) si alguna vez te enamoras y tienes que oir un “jamás, no, jamás” ¡no te resignes, sobre todo! Pero tu eres tan afortunado que esto, espero, no te sucederá nunca.

En otra carta, el 7 de septiembre, continúa:

Cuando este verano escuche el “jamás, no, jamás” que terrible fue, Dios mío; y aún cuando no era inesperado sentí al principio algo tan aplastante como la condenación eterna –y verdaderamente- en aquel momento quedé por un instante, por así decir, como derribado en tierra. Pero entonces, en aquella indecible angustia de mi alma, resplandeció una idea como una claridad en la noche: precisamente esta: se resigna aquel que puede resignarse: pero si podeís creer, entonces creed!. Y al punto me levanté pero no como un resignado sino como un creyente y no tuve mas pensamiento que este: ¡ella y ninguna otra!

El enamoramiento no fue correspondido desencadenando una posición de ser desecho del otro que se reitera. Apasionado, desafiando el No!, Vincent busca a Kee en Amsterdam y solicitó su mano, otra vez sin éxito. Después de ese episodio retorno la posición religiosa que explicaba su existencia como misión predicativa.

Un año después en una discusión con su padre, abandonó la casa familiar,
se muda a La Haya, donde estudia con el pintor Anton Mauve, su primo lejano.

Conoce entonces a la tercera dama de su amor, Sien, que trabajaba como prostituta, viviendo con ella y su hijo en una faz del amor que era de piedad y ternura. Se enfermó de gonorrea y debió internarse tres semanas en un hospital.

Sien era alcohólica, y Vincent pidió casarse contra la voluntad de la familia. En esa época prevalece su periodo de pinturas paisajistas en óleo. De la ruptura con Sien por su estilo de vida lo testimonia a su madre escribiendo: “No podemos marchar hacia el futuro juntos: es imposible, a pesar de que dependemos tanto uno del otro”

Esta ruptura con el otro lo sume en una afecto de tristeza con un predominio del retrato de las sombras. Como en búsqueda de la familia perdida regresó a la casa de sus padres, apenas dos años, protegido.

Su padre lo caracterizó así: Nos proponemos darle completa libertad, en sus rarezas, en la ropa, etcétera. La gente lo ha visto ahora, y aunque es lamentable que no sea más tratable, no se puede cambiar el hecho de que es un hombre extraño. Meses después falleció su padre. A partir de entonces la gente de la aldea lo vio como “el loco del pueblo” al punto que el párroco prohibió a sus feligreses servir de modelo a Vincent.
Inmediatamente viajo a Paris con Theo y conoció a los impresionistas: Toulouse-Lautrec, Pisarro y Gauguin. Comienza aquí la vida del color en sus cuadros y la búsqueda del sol que predomina en el Midi Frances, viajando asi a Arlés en busca del “Japón y las flores”. Pinta los puentes de Arles, la campaña y la vida parece tomarse en su mirada. Por ello , en este momento de entusiasmo se imagina una comunidad de artistas , de tono utópico. Invita a varios pintores a hacer una ciudad de impresionistas, en especial a Gauguin, a quien admira.

-IV –

Encuentro con Un padre: la tensión agresiva

En el verano Vincent bebía ajenjo y deambulaba por los bares, amigo de las prostitutas. El primer medico que lo atiende el Dr. Rey funciona como reparo. Casi no dormía por la noche y fijó velas en el ala de su sombrero y en el caballete.

Escribió: En mi cuadro del Café he tratado de expresar que es un lugar donde uno se puede volver loco y puede cometer un crimen. Todo esto expresa una atmósfera de un bajo mundo ardiente, un sufrimiento pálido en una oscuridad que se ha apoderado de un hombre que ya no está más despierto” (...) mis sensaciones durante el estado de excitación se dirigen siempre a una ocupación con la eternidad y con la vida eterna “.

Sin embargo la primera manifestación clínica de una psicosis es puesta en acto en diciembre de 1888 cuando vive con Gauguin. Este, habitó el ala derecha de la casa amarilla en Arles y trabajo con el durante tres meses. Dice de esta compañía inquietante: Nuestras conversaciones son vivificadas a veces por un fluido eléctrico extraordinario

Casi en Navidad, en una noche de violencia donde amenaza con un puñal a Gauguin, en un intento frustrado de agujerear al ideal y ante la oposición de este, se corta el lóbulo de su oreja izquierda. Bajo el imperativo de “ El otro o yo”, rompe la tensión agresiva.

Ese trozo de carne, hecho objeto extraído del cuerpo será luego la ofrenda para Raquel, una prostituta de la cual había recibido una frase que resuena entre la injuria y la blasfemia: le habría dicho que mas valía su oreja que sus cuadros.

Vincent después de ser dejador plantado por un Otro en oposición simbólica –un padre, en le ideal encarnado por Gauguin – desencadena los efectos imaginarios sin sentido de la psicosis. La auto-mutilación, el cuerpo que ya no es propio sino desecho ofrecido como literalidad del ser, es un pasaje al acto que implica un tratamiento de lo real diferente a la producción pictórica.

Luego de dos internaciones fue dado de alta. Por medio de una petición firmada por más de 80 ciudadanos y dirigida al burgomaestre los vecinos lograron una internación forzada. Era, ahora el loco peligroso de Arlés. Indignado, decidió internarse en el convento de San Pablo, en Saint-Remy (donde pinta su maravillosa “Noche estrellada”) Desde la terraza del manicomio traza un estilo singular, único: el amarillo engrosado, el azul eléctrico que invade, el trazo grueso que gira en círculos concéntricos y fuerza los objetos a un movimiento de violencia, los autorretratos del dolor...

-V-

Nace otro Vincent, el espejo roto

Vendió por primera y única vez un cuadro (La vid roja). Fue dado de alta en San Pablo y emprendió un viaje a París, hacia su hermano Theo. Por último viajó a Auvers-sur -Oise, para ofrecerse al cuidado del Doctor Gachet , medico y mecenas de impresionistas.

Ahí pintó frenéticamente un cuadro por día. Momento fecundo donde hay la creación significante desde la nada –que en la tesis de Lacan el arte organiza un vacío, ahí donde había la nada- es la curación por lo imaginario de un real que mortifica al cuerpo.

Entre esos cuadros también vió demasiado con su mirada mas real la iglesia en la bifurcación del amor con la muerte: una mujer que da la espalda y va hacia le camino de la vida, y una camino que se dirige al cementerio, tras el campo de trigo con cuervos.

Durante casi 20 años , después de su primer amor imposible con Ursula, el empuje a Kee , la vida con Sien, los cambios del paisajismo al impresionismo, todo eso fue escrito, a manera de testimonio en sus cartas a Theo. Un epistolario que registra sus trastornos del lenguaje y sus transformaciones subjetivas, el destino de las cartas, este hermano se constituye para Vincent en otro –testigo, imaginario, secretario de alienado que permite condensar su goce. Theo no goza , no desea nada extraño sobre el, no enloquece como sus mujeres, solo esta presente como una muletilla lejana.

Sin embargo esta figura del otro estabilizador (a-a’) cae cuando Vincent visita a su hermano en Paris y se encuentra con un hijo de Theo recién nacido a quien le habían dado su mismo nombre: Vincent Wilhelm. La presencia de ese otro rompe el espejo imaginario , al acortar la distancia que el nombre mediatizaba en lo simbólico. El retorno del nombre propio deja de ser un referente y se vuelve causa de un nuevo vacío de la significación. Es el estallido del sujeto. Podríamos esquematizar la secuencia del desencadenamiento de la psicosis y sus diferentes modos de soportar con suplencias:

0- Nacimiento en lugar de otro Vincent (hermano muerto), muerte del deseo del Otro.

1-Cartas Vincent ---- à Theo (muletilla imaginaria) y demanda de amor como pasión de reconocimiento. Lugar del padre en el delirio religioso.

2-desencadenamiento por Un padre en oposición simbólica: encuentro con Gauguin en lugar del Ideal (tensión agresiva)

2-Nombre-del-padre forcluido --------- à degradación del nombre propio como referente

3-Un otro Vincent, hijo de Theo (ruptura especular) --- à llamada en lo simbólico–respuesta en lo real

4-realización del nombre: pasaje al acto como realización del hacerse objeto en el suiciduio.

-VI-

Epifanía del epitafio

La ultima carta que Vincent tenia consigo el día de su suicidio –después de 37 años de nacido sobre otro nombre - encarna la angustia cuando se abre en el otro el enigma de su deseo:

Pues bien mi trabajo, arriesgo mi vida y mi razón destruida a medias –bueno- pero tu no estas entre los marchands de hombres, que yo sepa, y puedes tomar partido, me parece, procediendo realmente con humanidad, pero, ¿qué quieres?.-

¿Quien era “ese” que designa el nombre Vincent en el lugar del deseo de la madre? ¿El hermano muerto, este otro nuevo hijo, él mismo, melancólico? O tal vez solo un nombre pintado, letra y mirada real de un otro imaginario? La respuesta que encuentra es un acto que anticipa la pregunta y empuja al destino final, un corte mas radical en el suicidio. Su ultima carta : un tiro en la ingle y dos días de agonía, el lento opaco de la muerte sobre los mil colores alucinados.

Después quedará solo su firma en el cuadro valioso, la fama del genio final, un nombre sin nombre, hecho epitafio.-

Bibliografía:

Van Gogh, Vincent: Cartas a Theo, Ed Idea books, Barcelona, 1997.-

Jaspers, Karl: Strindberg et Van Gogh. Les editions de minuit, Paris, 1958

Artaud, Antonin: Van Gogh, el suicidado de la sociedad . Ed Fundamentos , Madrid 1997.

Stric, Werner Konrad: La enfermedad psiquiatrica de Van Gogh. Alcmeon,Rev Argentina de clinica neuropsiuiatrica.1998.

Lacan , Jacques: El Seminario libro VII- La ética del psicoanálisis-Ed Paidos. Bs As. 1992

Stuart Schneiderman: Tópicos en las psicosis (sobre la nominación)Escansión Nueva serie.Ed Manatial 1989.

García Germán : Federico entre otras cosas, en D’escolar. Ed. Atuel, 2000.

Marthe Robert: Le genie et son double. Genies et realites. Ed Hachette. Paris,1968

Millas, Karina: La psicosis de Van Gogh –Rev de ICBA-Croquis Clinicos. Bs As. 1997.

(1) La iglesia de Auvers-sur-Oise- en el museo de Orsay (Paris)- Tambien se puede visitar virtual el Museo Van Gogh en : http://www.vangoghmuseum.nl/

 

(*) Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana, de la Asociación Mundial de psicoanalisis y del Centro Descartes. Buenos Aires- E-mail : eacunia@ciudad.com.ar

 

 
Billinghurst 901 (1174) Ciudad de Buenos Aires. Tel.: 4861-6152 / Fax: 48637574