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Un poco de historia

 por Patricia Blanch

Tanto Albert Ellis como Aaron Beck, inicialmente se formaron como psicoanalistas. El primero, impaciente con el tiempo necesario de la transferencia y el segundo por divergencias teóricas con la sociedad americana de psicoanálisis, abandonaron su territorio para ingresar en una perspectiva cognitiva. Albert Ellis basa su orientación en la creencia de que las personas tienen una tendencia biológica a pensar irracionalmente. Por lo tanto la T.R.E.C (Terapia Racional-Emotiva-Comportamental) necesitará de un terapeuta activo y directivo, que identifica al paciente -a esta altura convertido en cliente- y lo ayude a discrepar con su pensamiento irracional. Advirtiendo que comprendía las causas de los problemas antes que sus clientes ¿por qué esperar para resolverlos?

Aaron Beck, por el camino del estudio de la depresión, llegó al proceso cognitivo distorsionado. Tanto las distorsiones cognitivas como las creencias irracionales se pueden considerar conceptualmente similares. Ambos parten de una misma estrategia: identificación y corrección de las distorsiones cognitivas.

En la década de los 80, algunos comienzan a alejarse del territorio racionalista. No combaten el paradigma racionalista, pero intentan “ir más allá”, como afirma Vittorio Guidano, un “más allá” que da cuenta del estado de las ciencias cognitivas a las que recurren. Ellas aportan las teorías motoras sobre la mente (la mente como constructor activo de la realidad).

Simultáneamente, para Michael Mahoney, el punto de vista filosófico del constructivismo le permite argumentar sobre la relación entre terapeuta y cliente, no hay monopolio sobre la Verdad. La búsqueda del significado tiene un lugar estelar mientras declina la visión epistemológica de la Ilustración.

El abandono del territorio se completa con el paradigma narrativo con que tratan al lenguaje.

La actualidad, muy bien descripta por Mahoney, reside en la terapia constructiva, y en su espíritu “transteórico”. Sus intereses en la actividad (terapia conductal), el significado personal (logoterapia, cognitivas, enfoque fenomenológico), los procesos tácitos y el énfasis en la identidad (psicología profunda, enfoque psicodinámico), los procesos sociosimbólicos y el desarrollo dinámico, se relacionan con suposiciones básicas de diferentes enfoques. “[...] no debería sorprendernos que hayan comenzado a describirse a sí mismos como constructivistas algunos conductistas, cognitivistas, humanistas sistémicos y psicoanalistas.” 1

Un esfuerzo más... y todos juntos.

Para Isabel Cano Gabalda 2, el futuro de las terapias cognitivas está en juego, el movimiento integrador constituye más un problema que una solución. Será necesario acercar posiciones y poner límites al eclecticismo presente. ¿El futuro está en un campo limitado por “las señas de identidad” y el respeto hacia otros modelos?¿Es esto posible cuando las primeras reenvían un modelo lógico-experimental y el segundo a una fragmentación actual?

Marcia Cavell, en “La mente psicoanalítica”, afirma que en un psicoanálisis se trata de contar historias. A la pregunta si la narrativa que surge en el “diálogo analítico” es una reconstrucción del pasado o una construcción nueva, le hace responder a Schofer “[...] dichas explicaciones tradicionales sobre el desarrollo [...] pueden observarse con un nueva luz [...] como estructuras narrativas completadas hermenéuticamente.” Ejemplifica el psicoanálisis en USA, contar historias diferentes durante la experiencia lleva a resignificar la historia.

La verdad tiene estructura de ficción, en ella se pluraliza, se multiplica. Pero su efecto, como señala J.A Miller, es la decadencia ficcional de la Verdad, que impone recurrir a lo real, que no tiene estructura de ficción.

 

Intervenciones en las terapias cognitivas

Departamento de Psicoanálisis.

 

1 Neimeyer, Mahoney, Constructivismo en psicoterapia. Washington 1995

2 Manual de psicoterapias cognitivas. Compilación. Barcelona 1997

 

 
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