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La polémica sobre el aborto

Incidencias en la subjetividad femenina

por Claudia Castillo

Bajo este título el martes 23 de agosto de 2005 se realizó en el Centro Descartes una actividad en torno al libro de Laura Klein, Fornicar y matar. El problema del aborto *.Conversó con la autora Graciela Musachi y coordinó el debate Graciela Avram.

Laura Klein, es licenciada en Filosofía (UBA), poeta y ensayista. Ha publicado varios libros de poesía, entre otros: Bastardos del pensamiento (1997) y varios ensayos como: “La filosofía no consuela” en Relaciones de género y exclusión en la Argentina de los ´ 90(1996) y finalmente la obra de teatro Hay piedras en el cielo y son para el trueno (2002). Por su parte, Graciela Musachi, psicoanalista, es responsable del Módulo de investigación: Cuerpo adverso, cuerpo cómplice, clínica del cuerpo femenino . Ha publicado entre otros: Mujeres en movimiento. Eróticas de un siglo a otro. (Fondo de Cultura Económica, 2001) y, recientemente: Georgie y yo .Lo que pasó con Estela Canto ( Editores Contemporáneos, 2005).

 

Graciela Musachi comienza el debate manifestando su interés por el libro y planteando que

Laura Klein dice, en el mismo, que no busca acuerdos sino afinidades. Para Graciela Musachi, si bien no hay demasiadas referencias al psicoanálisis, sí hay afinidades en el modo en que la autora encara las cosas.

Musachi se mete de lleno en el problema del aborto que es el subtítulo del libro y que se ubica en uno de los paradigmas de nuestra civilización. Pero, ¿Cuál es el problema?

Para responder a esto se apela al libro de Germán García El psicoanálisis y los debates culturales, en cuyo capítulo, llamado “Rascovsky: una controversia silenciada”, analiza el libro El filicidio. Hacia el final, Germán García dice lo siguiente: “Llegados a este punto los términos de la controversia comentada se esfuman, sólo quedan como la estela de una época. No porque los problemas hayan desaparecido, sino porque los síntomas sociales revelan una dimensión que deja sin base los términos en juego. La controversia silenciada durante algunos años retorna con más fuerza por la magnitud de los estragos de la infancia y la imposibilidad de responder con los dispositivos existentes.” Musachi subraya que hay “algo irreversible”.Siguiendo estos razonamientos, tal vez ahora “aborto”sea el término que sustituye a “filicidio”. Entonces, en términos de Laura Klein, el aborto es la cifra del estado del mundo. Ante esto, destaca Musachi, que el aborto es un problema que no tiene solución y, paradójicamente, su solución es no tenerla.

El libro defiende la legalización del aborto, como derecho humano pero repudia sus razones, plantea el conflicto de derechos que se juegan ahí, entre la libertad de la mujer y la vida del “cigoto”.
El conflicto de la mujer entre no querer abortar ni querer tener un hijo. Cada vez, la autora plantea una redefinición de los términos: vida, muerte, sagrado, ética, libertad, autonomía, privado, público, individuo, persona. Un término que sobrevuela todos esos es el término “experiencia”, que luego Laura Klein volverá a destacar en el debate. El libro es polémico, discute con todos los que están implicados en el problema del aborto (el derecho liberal, la iglesia, los feminismos, ciertas filosofías del lenguaje, etc.), mientras que ante el psicoanálisis es prudente. En cuanto a las incidencias en la subjetividad femenina, el libro las tiene en cuenta cuando menciona las experiencias de pérdida, los padecimientos, los fantasmas de la esterilidad que se ponen en juego, las rupturas de las parejas, el deseo en juego. Al respecto, Musachi interrogará a Laura Klein respecto de la afirmación: “siempre, diga lo que diga la mujer que aborta, es ella quién más lo padece”.

Otro problema es el de los derechos humanos, que lleva a un callejón sin salida ya que los derechos humanos son tanto el triunfo de la democracia como su crisis, el eclipse de la política y el avance del derecho.

Graciela Musachi subrayará que el conflicto de los derechos deja a la sociedad impotente.

Laura Klein, por su parte, comentará que ella no discute con el derecho, sino que discute con quienes creen que derecho y experiencia son lo mismo, porque hay una falta de conciencia de que el derecho es una ficción. El sujeto no queda subsumido a la letra de la ley. El derecho, sin embargo, contempla una parte de la experiencia mucho más cercana que los diversos discursos ideológicos sobre el aborto.

La discusión del aborto legal pasa por si es una persona o no ese ser que está allí. Ese es el punto que dirime si el aborto puede ser legalizado o no, pero es un punto que no ha sido claramente definido. (Tampoco se trata de definir qué es una persona, ya que la persona es un artefacto técnico, es quién tiene derechos y obligaciones). Musachi señalaba que el derecho es, en este punto, más humano que la ciencia lo cual no quiere decir que no ha sido afectado por la ciencia. Klein cita el artículo 70 del código civil, que dice que desde la concepción en el seno materno comienza la existencia de las personas y antes del nacimiento pueden adquirir algunos derechos como si ya hubiesen nacido (subraya “como si ya hubiesen nacido”). Esos derechos quedan irrevocablemente adquiridos si los concebidos en el seno materno nacieran con vida aunque sea por instantes, después de estar separados de su madre. En el artículo 74 dice: que si muriesen antes de estar separados del seno materno serán considerados como si no hubiesen existido. Entonces, Laura Klein señala algunas paradojas y contradicciones enojosas: por un lado, aquellos, que defienden la legalización del aborto (feministas, movimientos de mujeres, entre otros) se basan en sus argumentaciones en la ley que lo prohíbe, por otro lado “la persona por nacer” está entre dos “como sí”.El derecho de liberal tiene poco, y hay una confusión entre derecho e ideología.

En cuanto a su posición respecto del psicoanálisis, no hay uno solo y prefiere distinguir psicoanálisis de vulgata psicoanalítica, pues no está de acuerdo con que algunos confundan cuerpo con inconsciente.

Hay psicoanalistas, feministas y marxistas que, en relación al “aborto terapéutico”, plantean que la mujer biológicamente aceptó el embarazo, pero psíquicamente no lo aceptó (de la misma manera, la mujer sería culpable psíquicamente de tener un cáncer, por ejemplo). Graciela Avram agregará, que, desde el lado lacaniano, también existe el tema de la anterioridad que supone un deseo previo, ese sujeto que ya existe en el deseo de los padres.

Para Laura Klein esto supone la confusión entre lo subjetivo y lo simbólico. Por otra parte, una mujer que pierde un hijo, al que ya le había puesto un nombre, ¿pierde un hijo o qué pierde? Luego, la autora relatará por qué quiso escribir este libro. En los orígenes del libro aparece la afirmación de que la legalización del aborto como derecho humano es un ideal opresivo, imposible e indeseable. Parte del fracaso de la idea de individuo que tanto Nietzsche como el psicoanálisis ponen en cuestión al separar individuo de sujeto.

El punto de partida y el motor del libro es una experiencia de azoramiento y desolación frente a la miseria de la teoría ética contemporánea. Ella cita un debate con numerosas y contradictorias argumentaciones sobre el aborto; del lado de los partidarios de la despenalización, a Judith Thomson con su libro: Debate sobre el aborto. Cinco ensayos de filosofía moral.

En el otro extremo, aquellos que están en contra del aborto en el mismo libro dicen que la mujer que aborta mata al feto y no sólo lo deja morir como plantean sus contradictores. En uno y otro caso, a los distintos autores no les interesa lo que le pasa a la mujer concreta que aborta, sino que se ocupan de los “derechos”, derechos utópicos.

Los otros temas que el libro trata y que se retomaron en esta conversación fueron: el aborto como tema recurrente en la política de cada estado, los argumentos de la Iglesia en contra del aborto (que son anti-cristianos), la cuestión del aborto como debate entre argumentos (no entre sujetos), el trasfondo religioso (judeo-cristiano) que subyace en torno a estas discusiones, que hace que los sujetos se angustien en la experiencia del aborto, porque eso remite a la infancia de cada quién, como agregaba Germán García.

En cuanto a lo complicado de usar la palabra subjetividad en el subtítulo que anunciaba la actividad, Musachi citó una frase de Masotta, usada por Germán García en La entrada del psicoanálisis en la Argentina: “Liberalismo, poco o nada de fe en la subjetividad individual más la retención de la idea de individuo, más la idea de que las teorías pertenecen al registro de la verdad pero que la verdad surge de la competencia de las opiniones”

Tras varias argumentaciones de los participantes en torno a lo individual y la subjetividad, finalmente, Laura Klein vuelve a poner el acento en la “experiencia del aborto” tal como la viven las mujeres que pasan por eso, sin que les sirva demasiado las opiniones sobre su legalización.

La mujer aborta para que no haya otro y en esto lo padece más, no lo lamenta más, hay una incidencia real sobre ese cuerpo.

El tema del aborto nos confronta a dilemas éticos más complejos, tal es como: ¿matar es necesariamente malo?, con los nuevos destinos que tienen los embriones no fecundados en manos de “la ciencia”, con las contradicciones de países que legalizan el aborto pero subsidian los nacimientos, etc.

 

 

 
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