● News
● Programa
● Círculos
● Coloquios
● Asociación Amigos
de la Fundación Descartes - Archivo
● e-texts
● Biblioteca
● Librería
● Publicaciones
● Invitados
● Trayectoria
● Consejo de Administración
● Links
● E-m@il


 
Centro Descartes
● Agenda
● Jornadas
● Curso de Germán García
● Enseñanzas de la Clínica
● Lecturas de Jacques Lacan
● Lecturas Críticas
● Conferencias y Debates
● Cursos Breves
● Módulos de Investigacióy Equipos Temáticos
● Consejo de Gestión


 
 
 
Notas acerca de la genealogía del universal

 

Reseña de Perla Drechsler

El 7 de marzo último, la Escuela de la Causa Freudiana recibió a Jean Claude Milner, lingüista y autor de una destacada producción intelectual, con motivo de la publicación de su último libro Le juif de savoir, y a Eric Laurent, delegado general de la AMP, quien mantuvo un debate con el autor frente a un público muy numeroso y entusiasta.

A modo de comentario de dicho encuentro reseño a continuación uno de los temas tratados por Jean Claude Milner: la noción de lo universal.

Lo universal es una noción oscura y confusa y la paradoja es que funciona como la marca de lo claro y neto: es la palabra clave. ¿Por qué aquello que es oscuro y confuso se convirtió en la marca de lo claro y nítido? Para responder hay que examinar la genealogía del universal y hacer una historia crítica del concepto, dejar de creer que lo universal va de suyo. Debemos distinguir el KATh' OLOU (etimología de católico) de Aristóteles (lo general, lo que cae en el todo, en griego) con el Universum latino, que es una manera del múltiple de verterse en el Uno (hacer uno, de universo).

En el concepto griego de Aristóteles el Uno no está absolutamente mencionado. Tampoco lo múltiple. Lo que emerge con el nombre griego que se traduce por universal, es algo del orden de lo íntegro, de la integración. Entre lo íntegro, aquello que nada le falta para estar completo y la travesía hacia lo uno, (el atravesamiento del uno por lo múltiple) del múltiple o de la multiplicidad, la configuración ya no es la misma.

Tanto en francés como en castellano la interrogación acerca de lo universal cuestiona las condiciones legítimas del uso del significante todo (tout). Se ve a primera vista que el significante todo (tout) puede decirse en plural. Todos (tous) los hombres son mortales, en singular da: todo (tout) hombre es mortal; que estas dos proposiciones sean sinónimos no va de suyo.

La cuestión es, ¿cómo es posible que podamos acceder a lo universal por la vía del plural, a través del múltiplo?

Si tomamos en cuenta las proposiciones de los griegos antiguos, de Aristóteles, enunciadas en plural y que alcanzan al todo (au tout) por ejemplo, todos los atenienses participan de las decisiones y el silogismo lógico en singular, que apunta al todo por la vía singular, se ve que ellas están totalmente separadas. Lo singular y lo plural en Aristóteles se distinguen claramente.

El silogismo, todo Dios es inmortal, no supone en nada ni la multiplicidad ni lo no múltiple de Dios. La teología cristiana se basa en la legitimidad de decir primero que todo Dios es ... para concluir luego diciendo que sólo hay Un Dios.

En la genealogía del universal, la emergencia de la Iglesia Católica ha jugado un rol fundamental.

El mensaje del apóstol San Pablo a los Galatos, (cap. 3 versículo 28) «Ya no hay diferencia entre judío y griego, entre esclavo y hombre libre, entre varón y mujer, somos todos Uno en Jesucristo” fue absolutamente decisivo en cuanto al nacimiento del Universum.

El universal de la Iglesia que será el horizonte de lo universal, es la conversión universal, o sea de los más numerosos, de lo innumerable.

La fuerza del discurso de la Iglesia es poder anudar a la vez la reivindicación del mayor número de creyentes y de la unicidad de cada creyente.

Sin embargo, aunque San Pablo y la Iglesia cristiana tuvieron un rol decisivo, el giro fundamental se produjo con Alejandro Magno. Alumno de Aristóteles, rompió con su maestro y con sus compañeros de estudio macedonios y griegos, y fue el primero en enunciar: Todos los hombres de la tierra habitada son físicamente, materialmente, biológicamente hermanos. Y todos los hermanos descienden de un mismo padre, el Cosmos. Instituyó así una religión universal.

¿Cuál es la consecuencia de esto? El universal que Platón y Aristóteles habían conceptualizado tenía como lugar la Ciudad (la Polis) por lo tanto era un lugar limitado. Para Platón, la Ciudad de las leyes era la Polis universal en sentido filosófico. Y porque era una Polis limitada, restringida, podía ser la Polis de lo Universal.

Aristóteles, que no tenía una concepción tan aritmética, sostenía que el Universal de los filósofos y sabios tenía como espacio la Polis, limitada tanto en cuanto al número de sus habitantes como en cuanto a su destino.

Es Alejandro Magno, y aparentemente él solo, quien consideró que el lugar de lo Universal tenía como espacio a la Tierra ilimitada y no a un lugar determinado.

La humanidad innumerable reunida por sus determinaciones naturales, descendía de un mismo padre, el mundo natural, el Cosmos.

Desde esta perspectiva Jean Claude Milner considera que fue Alejandro Magno quien inventa al universal fraterno y propone una nueva lectura del mensaje paulino: en la conclusión de San Pablo, somos todos Uno en Jesucristo, Milner lee somos todos hermanos en Jesucristo. Podemos observar que todas las cartas de San Pablo comienzan por Hermanos, Hermanas.

Así en la genealogía del universal tenemos que tomar en serio la configuración del universal fraterno.

Lacan señalaba que toda la humanidad se reunía en torno a una creencia común, Papa Noel, retoma Milner. Papa Noel es la condición de la fraternidad, por lo tanto de la universalidad.

El lector del Le juif de savoir podrá descubrir las nuevas perspectivas que la lectura de Milner abre sobre el concepto del todo y no-todo de Lacan, y sus consecuencias en nuestro siglo.

 

 

 

 
Billinghurst 901 (1174) Ciudad de Buenos Aires. Tel.: 4861-6152 / Fax: 48637574