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¿Qué Freud?*

por Beatriz Gez

Para responder a la pregunta propuesta para este Happening conceptual, tomé prestado el título de la intervención de Germán García en el dossier de la revista Noticias del sábado (06/05/06) y en la jornada realizada el mismo día en la Escuela de la Orientación Lacaniana de Buenos Aires en razón de los 150 años del natalicio de Freud nombrado Acontecimiento Freud.

Entonces, ¿Qué Freud?  Freud, el precursor de Lacan.

A las notas que escribí les puse un epígrafe en correspondencia a la invitación que recibí de César Mazza a través de Gisela Smania para compartir esta noche con ustedes aquí. Elegí un párrafo del cuento de Macedonio Fernández “Cirugía psíquica de extirpación” publicado en Papeles de Recienvenido.

Escribe Macedonio Fernández, en 1941, del ávido de novedades, Cósimo Smith, que dejó su aburrido pasado en manos del Dr. Desfuturante: “Hasta los cuarenta años, un pasado, ahora otro, la memoria de otro bajo las mismas formas del cuerpo. Quizá más tarde, tampoco este presente habrá sido nunca suyo. Tendrá con un nuevo toque en su mente ya dócil, otra fragilidad de haber sido; un héroe, un químico; moverá los brazos de cuando exploraba el Sudán o Samoa.”

Es de conocimiento público que los psicoanalistas -los vivos, los que tenemos un cuerpo para gozar-, y el psicoanálisis están interpelados por los Dres. Desfuturantes, aquellos que anuncian el fin del psicoanálisis. Pero también por los aburridos, ávidos de novedades, Cósimos Smith, amantes del padre muerto: “Juicio a Freud”, tituló la revista Noticias el dossier dedicado a los 150 años del nacimiento del “padre” del psicoanálisis, que incluye, como si fuera poco iniciarle un juicio a un muerto, la entrevista póstuma a Freud que J. Forrester inventa como epílogo de su libro S. Freud. Partes de guerra. El psicoanálisis y sus pasiones.

La cuestión es que para nosotros, al menos los que seguimos la orientación lacaniana, esa dimensión del psicoanálisis abierta en la Argentina por Oscar Masotta, para nosotros, la “represión viene del futuro” no del pasado. Esto es que la tumba de Freud está tan vacía para nosotros como lo estaba la de Moisés para Freud. El retorno a Freud que propuso j. Lacan, tal como se puede leer en el seminario II, se realiza por la vía del futuro anterior. Del habrá sido, que es lo que permite a todo analizante, no hacer un culto de la memoria, sino disponer de su pasado, como quien dispone de sus bienes para vivir su presente y programar su futuro.

El texto que Enrique Acuña me invitó a publicar en Conceptual** y por el cual estoy hoy acá tiene varios niveles de análisis superpuestos y entreverados. Y no porque yo haya querido ser rebuscada sino porque así lo exige el testimonio de HD. Léanlo y verán lo simplista que he sido. Ese texto puede ser puesto en línea con el trabajo de investigación que está realizando César Mazza en el CIEC. Ya que podemos extraer la misma hipótesis del relato de su análisis que ha escrito HD que la que él extrae de los textos de Oscar Masotta y de Germán García: “el empleo de la primera persona da fuerza a una enunciación que se sostiene del yo como resto”. Bajo esta hipótesis puede leerse también, habría que ver que piensa ella que está aquí presente, el testimonio que Gabriela Dargenton titula Lo que hablar quiere decir.   

Ahora bien, la hipótesis fuerte de todo el texto, de la que la anterior es consecuencia, pues se trata del problema de la transmisión, y que guió el trabajo de un Módulo de Investigación del Centro Descartes sobre Clínica y política en la correspondencia de Sigmund Freud -que luego decantó en la formación del  Círculo de Actualización en Historia que dirige Graciela Musachi con Marcelo Izaguirre-, la hipótesis fuerte es que “la invención del psicoanalista (no del psicoanálisis) realizada por Freud produjo un quiebre en el programa de la Ilustración”.

Freud descubre que la Ilustración no desciende al inconsciente y el mejor ejemplo lo obtuvo de las teorías sexuales infantiles.

A los Cósimos Smith como a los Dres. Desfuturantes lo que les inquieta son los psicoanalistas (y aún más las psicoanalistas, por lo que se pudo escuchar el sábado en la jornada en Buenos Aires) y sus asociaciones, institutos o escuelas, no el psicoanálisis que es ya patrimonio mudo de la cultura occidental. Lo que inquieta no es que el psicoanálisis sea parte de la cultura sino que sea juez. El libro citado de Forrester es muy elocuente al respecto y fue, de algún modo, mi interlocutor cuando escribí el texto sobre el análisis de HD con Freud. Pues afirma que “los verdaderos freudianos, la columna vertebral del movimiento psicoanalítico, son los lectores de Freud, no los psicoanalistas”. Y, aún más, que “ningún control por parte de las instituciones puede detener el “análisis salvaje” desencadenado por los efectos de los escritos de Freud, entre los cuales la constitución del lector es una de los logros principales”. De modo que, continúa: “Esto, quizá lo haya notado el lector, convierte al paciente en el principal científico actuante en el psicoanálisis”. Esta inversión que realiza Forrester es lo que le permite utilizar el testimonio de H.D. como si se tratara de la analista de Freud. La Nación el domingo tituló su dossier “Juicio al diván”. Incluso la producción que Claudia Aguilera acaba de proyectar inspirada en el chiste contiene sólo divanes. Podemos decir que las histéricas le enseñaron mucho a Freud – igual que Charcot – pero ni ellas ni Charcot inventaron al psicoanalista. Como exponía Ana Simonetti recién, ellos son sus precursores.

Esta hipótesis fuerte se encuentra camuflada en el texto en el epígrafe que introduce al apartado que titulo, tomando las palabras de Hilda Doolitle, “Salar la máquina de escribir: un triunfo de la espiritualidad”. El epígrafe lo tomo de Estilos de vida de Eric Laurent y dice así: “Si la satisfacción sublimatoria es tan perfecta, ¿por qué el artista no es feliz? ¿Por qué no sublima suficientemente para librarse de sus demonios? Y neurótico, psicótico o perverso ¿por qué no se cura a sí mismo?”

Un lector amigo decía al comenzar el nuevo milenio: lo viejo está ahí, mientras que lo nuevo exige mucho. Por lo tanto enarbolar a Freud como “lo inevitable” para nuestra cultura permite un lugar cómodo para investigar a través de becas, premios, etc. adjudicados por los banqueros culturales.

Tomar la palabra y continuar con los desafíos que impone al psicoanalista el Siglo XXI supone el incómodo lugar de saber, como escribe  J-A. Miller en “El pase del psicoanálisis a la ciencia: el deseo de saber”, que “el analista, no es sólo el deshecho de la ciencia y el deshecho de la docta ignorancia, también es el deshecho del modelo freudiano del psicoanálisis, que tropieza con el infinito del análisis”.

Aprovecho la intervención de José Vidal respecto del Freud apasionado que habló Candela Méndez en oposición al Freud pequeño burgués que refiere André Breton, para comentarles una carta que Freud le envía a su entonces prometida Marta Bernays con motivo de la traducción que estaba realizando del libro de Stuart Mill la Emancipación de las mujeres, conocido como la biblia del feminismo de principios de siglo xx. Esta carta la comenta Graciela Musachi en su libro Mujeres en movimiento: eróticas de un siglo a otro, y en ella le dice, no recuerdo la cita textual, que le asombra lo pacato que le resulta Mill al confundir la diferencia sexual con la desigualdad de derechos. Esto es, que la emancipación de las mujeres no radica en anular la diferencia sexual o aún más anular lo femenino, y de hecho Freud lejos de “montar guardia ante lo femenino misterioso” como dice Forrester lo pone como límite de la cura en “Análisis terminable e interminable” tanto para hombres como para mujeres. Este es otro de los aspectos en que interesa el texto de HD, una de Las mujeres de Freud (para citar otro libro de Forrester) Este guante lo recoge Lacan.

* Texto que contiene las notas (y algunos comentarios surgidos en el momento) presentadas en ¿Qué Freud? Happening Conceptual realizado el martes 9 de mayo de 2006 por la Escuela de la Orientación Lacaniana – Córdoba en conmemoración de los 150 años del natalicio de Sigmund Freud. Participaron Ana Simonetti, Candela Méndez, Carlos Paolini, Claudia Aguilera y Beatriz Gez.

** “Escrito-en-la-pared. Un psicoanálisis con Sigmund Freud” en Conceptual, estudios de psicoanálisis, año 5 N° 6, septiembre 2005. Publicación de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata. Propuesto por la comisión de Biblioteca de la EOL como parte del dossier preparatorio para el Happening Conceptual junto con el capítulo 15, “Fluctúa, pero no se hunde”, del libro de Germán García El psicoanálisis y los debates culturales, el capítulo VII, “Los cuatro conceptos”, del curso de J-A Miller El banquete de los analistas; y la entrevista a S. Freud difundida por la NEL Medellín recientemente publicada en castellano por la Revista Internacional de Historia del Psicoanálisis aparecida el 14 de agosto de 1933 (Neue Freie Presse, N° 24397, p.21) bajo el título “Las neurosis, enfermedades de época. ¿Qué éxitos terapéuticos permite el psicoanálisis?” (extractos de una conversación firmada por “N.B.”)

 

 
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