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Los muertos que vos matáis

por Marcelo Izaguirre

 

La relación del ser con el ser no es la relación de armonía (…)

El más grande amor acaba en el odio.

Jacques Lacan 1973

 

Una publicidad, aparecida en el número 1499 de la revista Noticias, lleva a reflexionar sobre el tema aparecido en los últimos tiempos en los medios gráficos: la crisis —cuando no la muerte— del psicoanálisis, que tiene su causa en el desarrollo de nuevas formas terapéuticas que se han ido implementando en los últimos tiempos para solucionar los problemas de la población, más rápida y eficazmente. Obviamente que se trata de los problemas “psi”, mentales, no tantos otros que pueda presentar. La publicidad de la revista se arroga el copyright de haber dado la primicia del fin del psicoanálisis, permitiendo a sus lectores, entender mejor y con anterioridad qué está pasando en el campo de la cultura y la ciencia. Hace saber para ello, que quienes leen esa revista se pudieron enterar el 12 de agosto de 2005 del anunciado fin del psicoanálisis, mientras que los lectores del diario La Nación, que se suponen los mismos, tuvieron que esperar hasta el 14 de septiembre del mismo año para enterarse la buena nueva para algunos, y mala para otros. La ventaja está a la vista: podría haber sucedido que cuando los lectores del diario se enteraban, el psicoanálisis ya hubiera fallecido, algo que jamás les hubiera ocurrido a los anticipados lectores de la revista.

Lo que no cuentan, ni la revista ni el diario, son los pormenores ligados a ese deceso anunciado. Si el mentado final es inminente, no ha sido, en términos de medios gráficos, la citada revista la dueña del copyright de tan importante deceso. El suplemento cultural del diario Clarín —Ñ— un poco más ligado a la cultura que la revista, aunque sea más barato, dedicó varios números a la confrontación del psicoanálisis y otras terapias, ubicando el tema en el contexto de una disputa y permitiendo incluso la publicación de distintos artículos referidos al tema. Uno de ellos intentando responder si tenían límites las psicoterapias, como el Nº 44 del año 2004, y por las palabras de un psiquiatra que practicó el psicoanálisis, nos enteramos de las ventajas de la eficacia del fármaco sobre el psicoanálisis en la depresión, mientras un miembro de la Asociación Sistémica de Buenos Aires nos hizo saber que él sabe lo que quiere la gente en estos tiempos, soluciones rápidas, y por suerte, la gente sabe también que hay terapias que pueden darle eso. Cualquiera de las dos vías permitiría terminar con el “ineficaz e interminable” psicoanálisis. Y en un número anterior, cuando el suplemento hizo su aparición en la ciudad, el 4 de octubre de 2003, su primer número alertaba sobre una supuesta disyuntiva, “ineludible”, entre el diván y las pastillas, donde el mismo psiquiatra responsable de un servicio del hospital Borda, también hizo saber de las bondades de la pastilla, aunque ahora sólo para el 60-70% de los casos. Y se atribuía a Jacques - Alain Miller haber dicho que el psicoanálisis tenía una respuesta para todo, mientras un argentino moderado, respondía que no era así de ningún modo. Dicho número no desconocía la ciudad en la cual hacía su aparición, y la importancia del psicoanálisis en la misma. La catarata de respuestas en carta de lectores para el número siguiente, el amplio espacio con aclaración, daba cuenta de ese conocimiento.

Al leer la revista Noticias la gente se queda con la impresión que el psicoanálisis está en crisis en Argentina. Entre otros, presenta una columna del escritor Federico Andahazi, quien afirmó que no sirve para curar, que la teoría de Freud es impracticable y, en consecuencia incapaz de producir cambios sustanciales en las personas. El mismo escritor, no obstante, había aludido antes a los cambios, en un reportaje en el diario La Nación: la incertidumbre de ver que se está operando algún cambio en el paciente, pero no saber exactamente a qué se debe, que es característico del psicoanálisis, a mi me descolocaba; me producía un cierto escozor. Además de contar que él se había analizado y que el análisis le había permitido terminar de escribir lo que empezaba.

De manera diferente a la revista, aunque no da una perspectiva amplia, el reportaje del diario La Nación muestra claramente que el ataque al psicoanálisis es un fenómeno mundial, algo que nos podemos enterar también al leer, antes que en Noticias, en el diario Pagina 12 del día 11 de agosto de 2005 un artículo de Jacques - Alain Miller, fragmento de un trabajo presentado en Londres, que muestra desde el título mismo de qué se trata: no sólo de hombres y máquinas, también de la regulación estatal. Alguien en la línea de misreading ha comentado ese artículo, diciendo que Miller propone una alianza con la religión, cuando en verdad solo expresa que la religión ha cambiado su línea, si antes tenía una postura humanista, la ha abandonado, aceptando el discurso de la ciencia, dejando en manos de ella las cuestiones terrenales y todo tipo de evaluación. Rehumanizar la religión es algo de lo que habrá que hablar, es la propuesta, ninguna alianza. Germán García —para quien a diferencia de los avergonzados, es un honor la importancia que ha tomado el psicoanálisis en Argentina y Francia— también se refiere a la regulación en un artículo publicado en el suplemento Ñ del día 10 de septiembre, donde se refiere a la disputa en el mercado de la salud mental, y realizó una crítica al libro negro del psicoanálisis (anterior, también, al reportaje del diario). Allí hizo saber que la psicología cognitiva toma sus procedimientos del psicoanálisis, y se refirió a la regulación del mercado de la salud mental, indicando el modo en que eran usados viejos artículos, entre los cuales se encontraban entre otros, el del citado Borch- Jacobsen y otro de Jacques Van Rillaer de 1980, en la compilación reciente del mencionado libro negro. A esa lista podríamos agregar el libro de Richard Webster que nos enseña Por qué Freud estaba equivocado. Para que el psicoanálisis reciba su merecido, y encuentre el fin de sus días, la línea media de ataque se forma entonces con: un filósofo que ha realizado un estudio sobre Lacan a pedido de la Standford University; un doctor en psicología, miembro de una Asociación belga de psicoanálisis que realizó el tránsito mencionado por Lacan en el epígrafe, y rescatado para nuestro país en la colección Methodos de una editorial dirigida por el siempre crítico del psicoanálisis, Mario Bunge; y un profesor de literatura que caracteriza al reconocido historiador Peter Gay —por hablar bien de Freud— de militante psicoanalítico antes que historiador de la cultura.

Para una perspectiva del panorama internacional también es recomendable un pequeño libro de Elizabeth Roudinesco, el paciente, el terapeuta y el Estado, que pondrá en tema a quien no ha tenido la posibilidad de seguir lo sucedido en Francia con la regulación y evaluación de la práctica, a raíz de la presentación del diputado Bernard Accoyer. Allí se puede leer cómo los integrantes de la Sociedad Psicoanalítica de París lograron incluir a tres importantes grupos lacanianos y transformarlos en “entregadores de listas”, subsumiendo el psicoanálisis en el poder médico. De tal modo se lanzó una persecución a psicoanalistas como si fueran charlatanes, por no aceptar la confección de listas que deberían ser entregadas al ministerio de Salud. Persecución encabezada por psicoanalistas acompañados de otros psicoanalistas que, ¡se encuentran en la misma condición de aquellos que son acusados de charlatanes! Que los psicoanalistas ataquen al psicoanálisis no es novedad, ha sido mencionado Van Rillaer, y tenemos una prueba de ello en la mencionada nota de Noticias; allí, un psicoanalista de APA, la Asociación equivalente en nuestro país a la mencionada de París, expresa que el psicoanálisis es muy limitado y que él no lo recomienda a sus pacientes.

Finalmente, Noticias tendrá que aceptar que su originalidad y anticipación no han sido tal, tampoco de Ñ ni del mencionado diario, ya que la anunciada muerte del psicoanálisis en nuestro país reconoce otras revistas antes que las mencionadas, y otras peleas por el copyright. En el año 1968, treinta y siete años antes, la revista Primera Plana, nº 295, hacía saber desde su tapa que El psicoanálisis no existe. Y en el editorial mostraba su enojo porque otras dos publicaciones colegas, se habían anticipado a dar la noticia de la muerte del psicoanálisis, de manera desleal, pues eran ellos los que venían anunciando desde el mes de julio “La muerte del psicoanálisis” y, una de ellas hasta les había copiado el título en la tapa, aunque agregando un signo de interrogación. El veredicto del juicio de la revista que apoyó a Onganía, mas serio según sus palabras que el de sus colegas, por la cantidad de entrevistados para decidir; fue que el psicoanálisis era cuestionable como ciencia y dudosamente efectivo como terapia; hasta es posible que, juzgado desde tales miras, no exista. Dejándole un premio consuelo: vivía por su faz de investigación. En el curso de la nota se manifestaba que el rechazo hacia Freud era generalizado, sólo una fracción conservadora de los analistas (Rascovsky o Garma) sostenían algunos de los postulados del vienés. Una de las acusadas, Panorama, había sacado tiempo antes en febrero de 1967, un número sobre la importancia del psicoanálisis en nuestro país, y la babel terapéutica con las nuevas formas de curar, entre ellas el LSD y la terapia de grupo. El nº 68 de esta revista, que se refirió a la muerte del psicoanálisis, es el que objetaba Primera Plana, deceso que era consecuencia de la acción de Grey Walter, un alumno de Pavlov en 1930, quien combatió el mal en una mujer aplicando descargas eléctricas, y logró que una fracción de miliamperio lanzada en uno de los electrodos había exorcizado al diablo, y agregaba: ganamos donde el psicoanálisis había fracasado. El neurótico afirmaba Walter: es el individuo que posee modelos falsos, seguidos de condicionamientos desgraciados y contradictorios. El final del artículo comentaba que quedaba poco de la ortodoxia freudiana, ya que todos trabajaban con nuevos métodos terapéuticos y partían de nuevos supuestos. Como afirmó Jacques - Alain Miller, el lenguaje inequívoco de los electrodomésticos pretende eliminar, esos “modelos falsos” de los neuróticos.

Lacan ya había hecho una referencia a Grey Walter y sus animalitos, en el Seminario II, los que siempre tenían que retornar a su fuente de alimentación, característica, por otra parte, de las máquinas. En esa clase se desliza el tema tratado por el artículo de Jacques - Alain Miller, hombres y máquinas, donde Lacan expresó que el único objeto de deseo de una máquina es su fuente de alimentación. De allí derivó una discusión entre Leclaire y Lacan con trasfondo de humanismo.

Ya que la cibernética de los años cincuenta se ha desplazado y transformado, ¿se tratará de hacer saber la eficacia y rapidez del psicoanálisis? ¿Usar el lenguaje que proponen? Aunque ha sido difícil, parece que el psicoanálisis pudo competir por su supervivencia, contra el LSD, los grupos, y los electrodos que exorcizaban diablos; y aunque las luchas futuras no se visualizan menos duras, mientras haya psicoanalistas que estén dispuestos a no aceptar el lenguaje de los electrodomésticos, se les podrá hacer saber a los diversos representantes de la innumerable legión de los anunciantes de la muerte del psicoanálisis, que los muertos que ellos matan, gozan aun, de buena ¡salud!

 

 

 
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