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La tópica freudiana desafía a la Estética trascendental de Kant

por Elena Levy Yeyati

 

La última enseñanza de Lacan nos impone considerar la importancia que la topología tiene para el psicoanálisis. Una investigación así sólo podría hacerse en un programa a largo plazo. El presente artículo constituye un primer paso hacia dicho estudio, al proponer algunos textos de interés para abordar el problema.

En Crítica de la Razón Pura(1781) Kant presenta la Estética trascendental, donde se ocupa de las formas que condicionan la intuición del objeto de conocimiento: el espacio y el tiempo. Las nociones kantianas, siguiendo a Carpio 1, se pueden puntualizar rápidamente así: i)Las formas a priori de la sensibilidad, que condicionan la experiencia pero que no dependen de ella, son el espacio y el tiempo. ii)El espacio es la forma de todos los fenómenos del mundo exterior. Todos los objetos del mundo exterior son espaciales, pero no porque lo sean en sí mismos, sino porque ése es el modo como funciona la receptividad humana. iii)El tiempo es la forma del sentido interno, es decir, la intuición de nosotros mismos y de nuestro estado interno. El tiempo es la forma del sentido mediante la cual tomamos conciencia de nosotros mismos. Esto significa que todos los estados psíquicos están sometidos a la forma del tiempo.

A partir de Kant se establece, entonces, que lo subjetivo es interno y temporal, y lo objetivo es externo y espacial.

Hay dos trabajos donde Freud manifiesta su oposición a las intuiciones fundamentales de la Estética trascendental. Uno es “Más allá del principio del placer”2 (1920) donde dice: “En este punto me permito rozar de pasada un tema merecedor del más profundo tratamiento. La tesis de Kant según la cual tiempo y espacio son formas necesarias de nuestro pensar puede hoy someterse a revisión a la luz de ciertos conocimientos psicoanalíticos. Tenemos averiguado que los procesos anímicos inconscientes son en sí «atemporales». Esto significa, en primer término, que no se ordenaron temporalmente, que el tiempo no altera nada en ellos, que no puede aportárseles la representación del tiempo. He ahí unos caracteres negativos que sólo podemos concebir por comparación con los procesos anímicos concientes. Nuestra representación abstracta del tiempo parece más bien estar enteramente tomada del modo de trabajo del sistema P-Cc, y corresponder a una autopercepción de este.” El otro es un texto póstumo llamado “Conclusiones, ideas, problemas”3 (1938- 1941). En él puede leerse la enmienda de Freud de un modo más resumido: “La espacialidad acaso sea la proyección del carácter extenso del aparato psíquico. Ninguna otra derivación es verosímil. En lugar de las condiciones a priori de Kant, nuestro aparato psíquico. Psique es extensa, nada sabe de eso”.

La idea de la espacialidad del psiquismo, sin embargo, puede encontrarse en Freud desde el comienzo de su obra. En un trabajo erudito sobre historia del pensamiento psicoanalítico titulado “Freud’s Scientific Background”4, Darian Leader presenta la tesis según la cual el background científico-filosófico de Freud se fundaba más en el filósofo Johan F. Herbart que en Breuer. En tiempos de Herbart (1776- 1841), el proyecto de una psicología científica desarrollado por filósofos respondía a la exclusión kantiana de la psicología del estatuto de ciencia, en tanto que era considerada intratable por la matemática. En 1824 Herbart había escrito que “los fenómenos psicológicos no están en el espacio sino que son el espacio mismo. La pregunta no es de dónde proviene la sensación sino cómo la sensación adquiere forma espacial”. Herbart llegó a afirmar que la psicología basada en el modelo matemático es el fundamento para las ciencias del espacio y del tiempo, y que la fisiología es un derivado de la psicología. En la época del “Proyecto” de Freud ya se pensaba, entonces, que fundar una psicología científicamente era situar el estudio de las representaciones en el marco de conceptos necesarios sobre espacio y tiempo. Fundar científicamente una psicología no significaba, necesariamente, demostrarla según evidencias provenientes de la fisiología cerebral. La mayor contribución de Herbart a la psicología filosófica y científica fue la introducción de formulaciones matemáticas acerca de las propiedades espaciales de la estructura de la mente. Las investigaciones matemáticas de su tiempo tenían relación con lo que debió esperar a comienzos del S XX para surgir como la teoría general de los espacios (topología).

Hace falta que el debate de la espacialidad de lo psíquico se remonte a Kant para llegar a comprender de un modo más claro el alcance que tiene para los analistas el título que se le dio a la última clase de El sinthome, “La escritura del ego”.

Hasta aquí sólo hemos rozado el problema lo psíquico como espacio pero nada se dijo sobre la imagen de lo psíquico como “interno”. Queda pendiente.

 

Notas:

1 Carpio, A. Principios de filosofía Ed. Glauco, 1974; 1995.

2 Freud, S. Obras Completas. Standard Edition. Volumen 18 (1920- 22)

3 Freud, S. Obras Completas. Standard Edition. Volumen 23 (1937-39)

4 Leader, D. Freud’s Footnotes. Ed. faber and faber, 2000.

 

 

 

 
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