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Migraciones, ausencias y duelos

por Alicia Dellepiane

 

... ¿De dónde proceden los rioplatenses? Sandra, el Gordito, Bidoglio, Paredes y yo nos escudriñamos las caras en busca de raíces. Alguien amagó con los aztecas y los incas pero enseguida lo frenaron.

  • Un momento, no nos pongamos a pedir tradiciones prestadas. Él ha preguntado concretamente sobre Argentina y Uruguay.
  • Entonces, qué sé yo. Andá a saber. Ya sé que vas a salir con lo de siempre, que venimos de un barco. Pero también estaban los indios, no hay que olvidarse de eso.
  • El indio Contardi, por ejemplo, o Sandra Romanutti. En cuanto llegó la gringada, a los indios se los dio por desaparecidos y desde el vamos se acabaron las raíces. Los únicos indios en serio son los del Martín Fierro. Nosotros no somos América Latina.
  • Vos te emperrás demasiado. Ahora resulta que ni siquiera somos América Latina. ¿Me podés decir qué somos entonces?

( Extraído de Libro de navíos y borrascas, de Daniel Moyano)

  

Nos propusimos con este trabajo realizar un encuadre de situación socio-política que permitiera extraer algunos conceptos como nación y región en América; las identidades políticas en la Argentina; algunos datos demográficos sobre los movimientos migratorios entre el siglo XIX y el XX, para situar luego, desde la clínica psicoanalítica, lo que se puede verificar como efectos de la incidencia de dichas migraciones, teniendo en cuenta tres generaciones, en la singularidad de cada sujeto.

También nos propusimos hacer un recorrido por algunas obras literarias que trabajan el tema que recortamos; incluimos en éste producciones del siglo XIX y XX. Siendo imposible agotar el espectro indicado, nos conformaremos con una selección, tan amplia y arbitraria como nuestra capacidad de lectura nos lo permita.

Si el mundo actual se caracteriza por el nomadismo de los objetos y las personas podríamos suponer que ese efecto de la modernidad comenzó, para nosotros los sudamericanos, con el descubrimiento del nuevo continente.

Somos el producto de un entramado cultural complejo, de múltiples formas y lugares, de las cuales extraemos los modelos identificatorios que portamos.

Muchos anhelan actualmente, junto con africanos y asiáticos, hacer el proceso inverso que la historia de la conquista forjó. Pero ni Europa ni otros países desarrollados están interesados en recibir ese bumerán que retorna como lo reprimido: eso de lo que nadie quiere hacerse cargo. También las migraciones internas, en el mismo país, o de países limítrofes, hacia
los grandes centros urbanos van en el mismo sentido.

La respuesta inmediata al aluvión inmigratorio son las políticas de restricción, segregación y criminalización de los implicados. Respuestas que quieren ser atenuadas por los organismos de solidaridad y derechos humanos, pero sus alcances parecen tan insuficientes como "querer secar el mar con pañuelos de papel" (David Lodge).

¿Cuáles son las motivaciones que llevan a la gente a abandonar sus lugares de origen?, ¿pueden tipificarse?, ¿qué consecuencias dejan como efecto en ellos o en sus descendientes?, ¿cuántos de los que parten vuelven al constatar que lo mejor no estaba en otra parte?, ¿qué mecanismos internos y externos permiten u obstaculizan la apropiación de un mundo desconocido?


Datos históricos y geográficos


Tratar de comprender la vida social exige, actualmente, una reformulación de conceptos y teorías, ya que ésta queda atravesada por fenómenos como la globalización, la regionalización, el multiculturalismo, etc.

Confrontar un término con otro como recurso metodológico, es el que se utiliza en la bibliografía que consultamos para comparar los conceptos de nación y región. Esto permite entender mejor sus diferencias y semejanzas.

El mundo actual posee dos características fundamentales: la globalización -que toca a la vida social- y la regionalización -que es la formación de bloques o divisiones de la superficie terrestre en grandes espacios-. Dentro de estos dos fenómenos se encuentran otras entidades, éstas son las unidades nacionales y las unidades regionales. Se determinan por haber transitado procesos históricos comunes que son importantes tener en cuenta para conocer y comprender la realidad actual.

El concepto de nación difiere si lo pensamos desde América Latina o si lo pensamos desde Europa. En A.L. es la extensión del territorio quien define la extensión de la nación, mientras que en Europa lo es la lengua. Estas cuestiones marcan a los sujetos históricos en identificaciones colectivas y a los sujetos divididos (que hacen fuerza por colocarse bajos
esos significantes) de manera singular, situando así sus formas de goce.

De aquí nuestro interés en descubrir el atravesamiento de estos procesos en los análisis.


Casos clínicos


Angel es un hombre de 32 años que fue derivado por su dermatólogo, por presentar una enfermedad psicosomática llamada dermatomiositis. Trabajó durante varios meses el tema de los muchos miedos que tenía. Al poco tiempo decidió viajar al exterior de vacaciones y suspendió el tratamiento. Tiempo después, consultó nuevamente. Mejoró notablemente de la enfermedad que había motivado la derivación psicológica. De pronto, decidió viajar nuevamente e irse a vivir a Portugal, país del que eran oriundos sus abuelos paternos. Al cabo de un tiempo volvió al país y quiso retomar su análisis. Acerca de su viaje cuenta que los primeros meses le había ido muy bien. Se había relacionado con la familia paterna y le fue muy fácil conseguir trabajo; además tenía la ciudadanía de ese país. Luego de aceptar trabajos poco calificados, le ofrecieron uno relacionado con su profesión. "A partir de ahí me convencí de que me iba a quedar... pero me empecé a asustar. Empecé a andar mal." Hizo una recidiva de su dermatomiositis y se angustió
mucho. Tras unos pocos meses estaba físicamente tan mal que sus jefes lo estimularon a tomarse vacaciones y regresar al país. Estaban muy contentos con él y querían conservarlo en el trabajo; pensaron que, si volvía por un tiempo a la Argentina, iba a mejorar más rápido. Al regresar no pensaba en quedarse, pero empezó a odiar todo lo relacionado con Portugal. No obstante, sentía que, si no volvía a Europa, se iba a morir. Un día, en esta fase del análisis, dijo: "Me asusté cuando empecé a pensar en portugués, inclusive llegué a soñar en ese idioma. No quería
establecerme allí ni tener hijos en ese país. Al final no me siento bien en ningún lado, ni aquí ni allá. Yo siento un algo interior que me señala que eso es lo que tengo que hacer, pero por otro lado también siento que no quiero hacerlo; hay como dos personas en mí, ¿me estaré volviendo loco?" Todo ello dio pie para entender que ese "algo", que le señalaba que tenía que
vivir en aquel país, era su padre; para él, su hijo ya estaba establecido en ese país. Pero sobre todo, eran sus abuelos paternos quienes lo instigaban (directamente o a través de su padre) a quedarse allí. Los abuelos eran oriundos de Portugal; el padre había venido de muy chico a la
Argentina y nunca más había vuelto. ¿Era Angel la ofrenda sacrificial que su padre debía hacer para calmar los mandatos superyoicos? Para ser reconocido y amado por su padre, necesitaba
realizar los deseos de sus abuelos. ".... Me enfermé para no sentirme culpable y poder quedarme en Argentina. De otro modo no me hubiera animado a volver". La somatosis en este caso está sostenida por el instinto de vida y no de muerte. En este caso la enfermedad tendría un beneficio primario interno que lo protegería de la muerte y la aniquilación psíquica.


Cristian tenía seis años y cuando fue llevado a tratamiento por problemas de aprendizaje. Es el menor de tres hermanos, informa la madre, los otros dos tienen 20 y 18 años. No viven con ella sino con la abuela, en Jujuy, lugar de origen de la familia materna. Cuando se comienza a trabajar con él no es su dificultad escolar lo que le preocupa: no deja de mencionar a esa abuela y a esos hermanos; a ese lugar fantaseado e idílico donde "no hace el calor que hace aquí". También menciona a otra hermana, de la cual no hay noticias por el relato de la madre. Así se sabe que esta mujer tenía otra hija, de quince años, que le había sido sustraída, con engaños, por su hermana y su cuñado gendarme, quienes no pudieron engendrar hijos propios. Se vio privada de sus primeros tres hijos, dándolos como ofrenda a su madre y hermana. Éste sí es un hijo para ella, al que puede retener sustrayéndolo de la casa materna, a muchos kilómetros de distancia, sin poder mediar totalmente la operación alienación / separación para entregar a este hijo al Otro y permitirle una salida de esta situación dual en la cual se ve ligado a ella. Después de varios meses de tratamiento, en los que el niño puede reconstruir su historia familiar y la madre procesar algo de todo lo que implica para ella "ceder este hijo", no al Otro arbitrario, sino al Otro simbólico, se produce un apaciguamiento sintomático. Luego, puede volver a Jujuy y retornar a Buenos Aires, sin ese sentimiento desgarrador de pérdida que lo atravesaba.

Juan, de 10 años. No habla con nadie y rehuye la mirada; es derivado con diagnóstico de autismo. Cuando se comienza a trabajar con el niño y con la familia se descubre una abuela que, oriunda de un país vecino, reniega de sus orígenes y quien había prohibido a sus hijos hablar la lengua que los antecede. Mandato que recae sobre este nieto, quien (suponemos) parece
colocado en esta posición: no hablar nada hasta que la prohibición sea levantada.


Rita, exiliada en Alemania a los 26 años, donde se estableció desde 1976. Comienza su análisis con una imagen congelada: el rosal del patio de la casa de donde debió partir, origen del trauma que la atraviesa y la lleva a consultar. Durante los veinte años que transcurrieron, desde entonces, realizó varios viajes de ida y vuelta para visitar a la familia y amigos. Registra, a partir de su análisis, cómo se va transformando su mirada en cada viaje; cómo puede ver lo que no veía, cuántas imágenes le pasaban inadvertidas para luego poder registrarlas. En su último viaje, antes de concluir su análisis, por primera vez advierte que en el aeropuerto hay flores que antes no había visto.

Parece que ese instante de ver, fue desplegado en un tiempo de comprender durante veinte años, para llegar al momento de concluir.


Duelo

“Partir es morir un poco”, se dice. Esa sola mención nos coloca en la necesidad de analizar los conceptos de duelo y melancolía.

Atravesar un duelo requiere, además de una temporalidad, los recursos simbólicos necesarios para su tramitación, recursos que el sujeto podría no tener disponibles.

En ocasión de cada pérdida, será necesario un trabajo que permita hacer ceder a la renegación inicial para dar paso a la posibilidad de perder ese objeto. Sexualidad y muerte vuelven a recordarnos que hay lo que «no cesa de no inscribirse» Lo inasimilable, huella de lo traumático en Freud, será aquello que reste a la simbolización.

Lacan ubica la función de duelo como «resorte fundamental de la constitución
del deseo», como momento subjetivante en que el sujeto puede acceder a un desarrollo de verdad, nunca absoluta, acerca de los tiempos de constitución del objeto teniendo en cuenta los límites de la estructura.

Cada duelo reeditará algo de la castración ya que el primer duelo, fundamental en la estructura, es la castración. Cada nueva pérdida reactualizará algo del objeto irremediablemente perdido que pone en marcha los procesos de subjetivación que causa.

Los exiliados, arrancados de su medio, empujados a vivir en otra sociedad sufrieron una pérdida que pusieron de manifiesto distintas cuestiones inconscientes. Nos dice Freud que la pérdida de los ideales, de la patria, de un ser querido nos obliga a elaborar un duelo en donde el sujeto paulatinamente irá retirando los lazos libidinales de ese objeto amado y perdido. Cuando hay falla en ese proceso y en lugar de ir retirando de él la libido se introyecta al objeto, hay una vuelta al yo, se produce una disociación en donde el yo queda dividido. Por tal motivo hay una parte del yo que se enfrenta a la otra. Los autorreproches no están dirigidos hacia la
propia persona sino a esa parte escindida que es tratada como un objeto externo.

Con el exilio hay una pérdida de "identidad". En comunidades primitivas expulsar a un individuo de su grupo, negarles la posibilidad de hablar o prohibir el uso del nombre propio equivalía a nuestra pena de muerte contemporánea.

Tendrá que ver con la estructura psíquica de cada sujeto; el atravesamiento del exilio pondrá de manifiesto, desgarradoramente, si hay o no capacidad de sustitución, aunque el objeto amado nunca se resigne completamente. En los casos de duelos normales, de alguna manera, sentir nostalgia daría cuenta de la resistencia del sujeto a abandonar aquello de lo cual alguna vez gozó.

 

Bibliografía de consulta

 

Ensayos:

  • A.A.V.V., Historiografía y memoria colectiva, Miño y Dávila, Buenos Aires, 2002.
  • A.A.V.V., La conformación de las identidades políticas en la Argentina del siglo XX, U.N.C. – U.N.C.P.B.A.(Tandil) – U.N.M.P, Buenos Aires, 2000.
  • SCARZANELLA Eugenia, Ni gringos ni indios. Inmigración, criminalidad y racismo en Argentina 1890 – 1940, U.N.Q., provincia de Buenos Aires, 1999.
  • MACKINNON Moira, Los años formativos del partido peronista, Siglo XXI de Argentina/Instituto Di Tella, Buenos Aires, 2002.
  • A.A.V.V. Dinámica migratoria argentina (1955-1984): Democratización y retorno de expatriados, UNIRISD/CENEP, Ginebra, Suiza, 1986.
  • MARGULIS Mario, Los argentinos en México, CEDDU – Colegio de México, México.
  • BERNETTI/GIARDINELLI, México: El exilio que hemos vivido. Memoria del exilio argentino en México durante la dictadura 1976-1983, U.N.Q., provincia de Buenos Aires, 2003.
  • CIVALE Cristina, Esclavos. Informe urgente sobre la inmigración en España, Sudamericana, Buenos Aires, 2004.
  • FLEISCHER Deborah, Clínica de las transformaciones familiares, Grama ediciones, Buenos Aires, 2003.
  • ARIÈS Philippe, Ensayos de la memoria 1943-1983, Norma, Bogotá, 1995.
  • _____________ Historia de la vida privada, tomo 5. De la Primera Guerra Mundial hasta nuestros días. Taurus, Grupo Santillana de Ediciones S.A., 2001.
  • GARCÍA Germán, la entrada del psicoanálisis en la Argentina. Obstáculos y perspectivas, Altazor, Buenos Aires, 1978.
  • FREUD Sigmund, Psicología de masa y análisis del yo (1920), O.C. Tomo XVIII, Duelo y melancolía (1915), O.C. Tomo XIV, Amorrortu, Buenos Aires, 1986
  • LACAN Jacques, Seminarios 1, Paidós, Buenos Aires, 1990; Seminario 6 (inédito); Seminario 7, Paidós, Buenos Aires, 1991; Seminario 8, Paidós, Buenos Aires, 2003; Seminario 10 (inédito) y Seminario 26 (inédito).
  • DE CERTEAU Michel, Historia y psicoanálisis, Universidad Iberoamericana, México D.F., 2ª edición 1998.
  • TERÁN Oscar, Vida intelectual en el Buenos Aires fin-de-siglo (1880-1910) Derivas de la “cultura científica”, F.C.E., Buenos Aires, 2000.
  • BAUMAN Zygmunt, Modernidad líquida, F.C.E., Buenos Aires, 2003.
  • ANDERS Günther, Más allá de los límites de la conciencia. Correspondencia entre el piloto de Hiroshima Claude Eatherly y Günther Anders, Paidós, Barcelona, 2003.
  • DEVOTO Fernando, Historia de la inmigración en la Argentina, Sudamericana, Buenos Aires, 2003.

 

Novelas y cuentos:

  • PIGLIA Ricardo: Respiración artificial
  • GAMBARO Griselda: El mar que nos trajo
  • DAL MASETTO Antonio: Oscuramente fuerte es la vida
  • MARIMÓN Antonio: El antiguo alimento de los héroes
  • TIZÓN Héctor: Fuego en Casabindo
  • SARMIENTO Domingo Faustino: Facundo o Civilización y barbarie
  • MOYANO Daniel: Libro de navíos y borrascas
  • LODGE David: Terapia

 

Artículos de diarios y publicaciones:

  • La Nación, domingo 12 de mayo 2002 “El corralito frena la salida de emigrantes”
  • La Nación, viernes 10 de enero 2003 “Una mirada sobre el exilio: entrevista a Antonio Dal Masetto”
La Nación, sábado 11 de enero 2003 “Una mirada sobre el exilio: entrevista a Héctor Tizón”

 

 

 
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