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Feminismo y escritura en el siglo XIX

De las madres virtuosas a las mujeres escritoras

por Gisele Ringuelet

 

Que y como escribieron las mujeres que vivieron en la Argentina en el siglo XIX.
Fueron las preguntas que me llevaron a investigar sobre el tema. Además intentar cernir qué lugar le otorgaron al cuerpo en sus escritos.

Al leer el material, las notas y artículos de las mujeres de la época, me surgió otro interrogante, que se vincula con poder precisar si el sacrificio de la sexualidad femenina fue una de las pasiones que permitió la organización política y social de esa época, y si es así de qué forma se plasmó en la Argentina. Hipótesis que plantea Horst Kurnitsky(3) en su libro la estructura libidinal del dinero. Contribución a la teoría de la femineidad .

Las transformaciones que se sucedieron en el siglo XIX, provocaron en sus inicios, la inclusión de las mujeres en el ámbito familiar pero al mismo tiempo, la exclusión de éstas en las decisiones económicas y políticas.

La sobrevaloración de la maternidad que caracterizó esta época, se plasma en el modelo republicano de la mujer, propiciado principalmente por EEUU y Francia, En la Argentina, las mujeres, pasaron de ocupar a comienzos de siglo, una misión única en el ámbito familiar, la de ser madres y esposas, a participar, (algunas de ellas), cien años después, en los Congresos de Mujeres (2) que se desarrollaron para el Centenario, y que tuvieron una importante repercusión en la prensa de época.

Pero en el presente trabajo me detengo a analizar algunos aspectos de la escritura de mujeres argentinas que vivieron entre estos dos extremos del siglo.

Para organizar el trabajo tomé como eje la prensa dirigida por mujeres en nuestro país, además de diferenciar los estilos de dos de las tres escritoras más destacadas del siglo: Juana Manuela Gorriti y Juana Manso.

En 1830, (durante la primer época de Rosas), aparece La Aljaba, el primer periódico dirigido por una mujer Petrona Rosende de Serra, (poeta y periodista uruguaya trasladada a Buenos Aires.); en la que la redactora no da a conocer su nombre.

En sus dieciocho números insiste en la necesidad de una “maternidad republicana”, y la importancia de la educación de la mujer; además de una critica a las luchas fratricidas promulgadas por el caudillismo. Sobre este último aspecto, apela al arma del AMOR, ideal que a su parecer, pueden brindar TODAS las mujeres para llevar a cabo el cese de las luchas internas.

“Dedicada al bello sexo”, el objetivo de la publicación otorga a las mujeres tres lugares que se concretan en el ámbito familiar: “(...) hijas obedientes, madres respetables y dignas esposas”.

Asumiendo el superyó de la época, la autora plantea el propósito de la publicación: “estará si, dentro de la órbita del deber, mostrandoos las columnas de la religión, el templo augusto de la moral y todas las sendas que os encaminen a entrar en él”. Pero además, la revista conlleva un llamado a ser escuchada, leída y apreciada (4)

Después de Caseros, en 1852, surge La Camelia, que tiene como lema: libertad no licencia- igualdad entre ambos secsos. Esta publicación celebra la derrota de Rosas y exalta las ventajas de la democracia para la futura educación femenina. De corta duración (31 números) fue probablemente dirigida por Rosa Guerra. Pero tanto la directora como sus colaboradas firmaban con seudónimos.

Uno de los temas más tratados es la defensa de la intelectualidad de las mujeres por encima de su belleza física “sin ser niñas, ni bonitas, no somos viejas ni feas”. Aparece, entonces, por primera vez, el cuerpo femenino, la moda, y el gusto, tal como aparecen frente a la mirada del hombre.

Pero el lugar de la mujer sigue siendo el de la madre educadora. Al respecto la editora dice; “No se crea que al pedir un nuevo orden de enseñanza, nos anima aspiraciones indebidas á nuestro secso; (......); no señores tratamos solamente de llenar el vacio que el orden social nos prescribe y que la misma naturaleza nos impone cuidar de la educación de nuestros hijos, defender sus derechos, y dar ciudadanos a la Patria.(....)”.

De esta manera a la dicotomía hombre civilizado/ salvaje se agrega una equivalencia con la mujer civilizada y culta de la que no lo es (5)

Además, las mujeres deben ser MADRES PUDOROSAS, introduciendo a partir de la moral otra dicotomía que implica sustituir la sexualidad por la moral. Para la autora, “la Moral hermana muy querida de la libertad y antipática de la Licencia” conlleva, también, la idea de que el Amor es una virtud característica de las mujeres: “Es que la muger ha sido formada para amar, (...)” “(...)el amor no es más que una tendencia hacia lo bello”, virtud que debe cultivarse antes que el cuerpo y sur placeres La editora, entonces, se ubica en un lugar moralizante, (superyoico) al idealizar la virtud y excluir el goce del cuerpo que queda relegado a las prostitutas

De esta manera, la sexualidad se reprime en aras de los ideales y el goce corporal es sustituido por el goce superyoico (moral).

Dos periódicos más fueron escritos por mujeres en el siglo XIX, (además de la prensa comunista – anarquista), Album de Señoritas (1854) y La Alborada del Plata (1877)

Estas dos publicaciones fueron dirigidas por Juana Manso y Juana Manuela Gorriti, respectivamente. Ambas escritoras con estilos y estrategias muy disímiles

Juana Manso fue una mujer que intentó transmitir sus convicciones a partir de sus publicaciones y la utilización de una práctica las conferencias con dos propósitos diferentes; la militancia política y religiosa y la profesionalización de la enseñanza”(6).

De esta manera, Manso inauguró para la mujer un espacio ajeno al ámbito hogareño, la conferencia. Práctica que hasta el momento era exclusivo de los hombres y que provocó reacciones de inusitada violencia e irritación.

Gorriti por su parte organiza entre 1876/77, en Lima, las Veladas Literarias, de las que quedó como testimonio un libro que reproduce, algunos textos y las crónicas de las mismas. En estas reuniones, la anfitriona crea un lugar que se encuentra entre lo privado (doméstico), y lo público; en la medida que estas reuniones íntimas, son presenciadas y relatadas por el periodismo de la época como ejemplo de buena sociedad.

Los miembros de las Veladas, gustosos de identificarse con los salones europeos del siglo XVII y XVIII, establecen, sin embargo una diferencia con éstos a partir de la propuesta de Gorriti, ya que las mujeres no solo ordenan la discusión sino que la protagonizan. Convirtiendo las reuniones en un taller de lectura y escritura en donde mujeres y hombres, escritores y literatas, conversan en un marco en el que el que son fuertemente valorados el civismo y el republicanismo.

A diferencia de las feministas norteamericanas, las mujeres allegadas a Gorriti (7) no privilegiaron el reclamo de igualdad política a partir del derecho al voto, sino que inauguran un nuevo oficio para las mujeres, el de escritora.

El primer ensayo leído en casa de Gorriti y escrito por Mercedes Cabello de Carbonera, no elige el tema sobre el derecho de las mujeres a la instrucción, como lo hacían otras mujeres del cono sur, sino que se aboca a subrayar la importancia de la literatura en su rol de forjadora y representante de una fraternidad nacional y latinoamericana.

Sabido es, que la palabra femenina en el siglo XIX, se caracterizaba por su peligrosidad y por la falta de autoridad. Realidad que si bien ambas escritoras reconocían, asumían frente a ésta, diferentes posiciones.

Juana Manso busca autorizarse en los Otros, se hace eco de la palabra de los hombres (Lamartine, Child Harold de Byron, Loke y principalmente Sarmiento); mientras que Juana Manuela Gorri, cultiva el arte del medio decir.

De esta manera, Manso intenta desdibujarse, cuando comienza su conferencia en Chivicolcoy y dice: “no vengo a hablaros en mi nombre, soy nadie”, o como figura en los Anales de Educación (1869) “Yo prefiero traducir porque mis propias ideas tal vez no tengan autoridad”; “Tal vez no soy más que la repercusión de un eco...”.No obstante, tanto hombres como mujeres, rechazan su práctica.

Gorriti, por su parte, construye una estrategia que le permite infiltrarse en la vida pública con mucho éxito y aconsejar a sus colegas que escriben con un estilo más directo: “He escrito a Mercedes Cabello que siga mandando sus correspondencias a los periodistas europeos. Aconséjola no herir suceptibilidades; lisongear, mentir en este sentido; derramar miel en todas partes: ni una gota de hiel , que se torna para quien la vierte en veneno mortal (...) Un hombre puede decir cuanto le dicte la justicia (...) No así una mujer, á quien se puede herir de muerte con una palabra.....aunque ésta sea mentira”

Vemos, como señala Liliana Zuccotti, que para Gorriti la aceptación social se juega más en el lenguaje que en un código moral. Quizás porque Juana Manuela sabe algo de las pasiones que el lenguaje provoca “No me canso de predicarle que el mal no debe pintarse con lodo sino con niebla. El lodo hiede, y ofende tanto al que lo maneja como á quien lo percibe”.

Gorriti establece una diferencia entre la literatura femenina y la masculina que esta dada por la diferencia de género sexual. Para ella, la diferencia de estilo debe mantenerse para que las mujeres no manchen su honra.

De esta manera, mientras que Juana Manso, reproduce, imita, se hace eco de una retórica, generalmente despojada de metáforas e insinuaciones y transmite lo que ella considera la verdad; Juana Manuela Gorriti utiliza la mentira, el fingir, en el difícil arte de decir a medias.

Ahora, bien qué y cómo escribió Juana Manso en su proyecto periodístico de corta duración (ocho números)?

En el primer número de este periódico, la autora define el propósito del mismo “...emanciparlas de las preocupaciones torpes y añejas que les prohibe (.....) hacer uso de su inteligencia....”.

Para Juana Manso, la inteligencia es igual entre los varones y las mujeres; a pesar de reconocer una diferente aplicación que conlleva el lugar de madre: “Como os digo, queridas subscriptoras, (........)antes de escritora soy madre de familia, es este un cargo que trae inmensa responsabilidad, y que me impone deberes muy serios (....)”

Posición que hace explícita al dar a conocer el cierre de la publicación por razones económicas.

Manso no culpabiliza a las mujeres de su situación, sino que las ubica como víctimas de los hombres, exigiendo de estos últimos un cambio (8).

Plantea que el cuerpo “..... no es el yo” sino un “..... un sistema de órganos que la naturaleza puso á las órdenes del espíritu”. Ideas a partir de las cuales establece una dicotomía entre “los dolores y placeres físicos, y los fenómenos de sensibilidad moral e intelectual”.

La editora queda atrapada en una paradoja, al promover como imprescindible la educación (9), para que las mujeres no pierdan su identidad frente a los hombres y las exigencias de la moda: “ la muger es esclava de su espejo, de su corsé, de sus zapatos, de su familia, de su marido, de los errores, de las preocupaciones, sus movimientos se cuentan, sus pasos se miden, un ápice fuera de la línea prescripta, ya no es muger, es el qué?....un ser mixto sin nombre, un monstruo, un fenómeno”.

Se evidencia, entonces, en Juana Manso, un intento de sacar el cuerpo femenino del encierro en que ha sido colocado, frente a las miradas propias y ajenas.

La Alborada del Plata (1877), publicada 23 años después, introduce un cambio de perspectiva ligada a las ideologías del progreso de la generación del 1880, inaugurando un enfoque latinoamericano.

Después de sus años en Perú donde presidía las Veladas literarias, Gorriti vuelve a Buenos Aires y abre un dialogo con los intelectuales de los países americanos. Sin excluir a escritoras españolas o europeas.

De esta manera, la producción femenina en la prensa, se inscribe claramente en una etapa moderna, en un proyecto que busca definir la cultura americana y que permite la inclusión de discursos variados en el que participan hombres y mujeres.

Si bien esta publicación mantiene algunos de los temas tratados en los periódicos anteriores, tales como, la importancia de la instrucción femenina, la idealización de la maternidad y el rol de educadora, el cultivo de las virtudes como característica femenina, y el rechazo de la prostitución. Surgen voces críticas con relación a las monjas de clausura, se nombran otras funciones posibles para las mujeres como el de escritora, las referencias pasan a ser las costumbres y cultura de las diferentes ciudades latinoamericanas, (si bien no se ignora lo que sucede en EEUU y Europa)y las escritoras se remiten a otras mujeres que se destacaron en diferentes ámbitos para avalar sus convicciones. Pero el tema del cuerpo y la sexualidad son aspectos omitidos o mencionados, solamente con relación a la instrucción y a los deberes de esposa (10).

Podemos decir, que el primer periódico femenino, La Aljaba introdujo un estilo diferente al imperante en la prensa de la época, al no hablar desde un movimiento político, sino que por el contrario propiciaba la unidad política. Pero, que la editora se halla remitido a los hombres como suscriptores de la revista, más que una paradoja, indica el funcionamiento económico de esa época.

Tanto Petrona Rosende de Serra como Rosa Guerra, escribieron sin considerar como necesario suscitar una fuente de ingreso con las revistas. Mientras que Manso y Gorriti, inscribieron a sus publicaciones como una producción que debía ser remunerada (11)

Para Gorriti escribir era una forma de vivir, de pensar la realidad y de inscribirse ella como una mujer latinoamericana.

En su libro Lo íntimo escribe “ Una vez que se ha entrado en el camino de las letras, es necesario, marchar, marchar siempre. Nada de reposo. Todo descanso parece una deserción. Además nada consuela tanto en las penas de la vida, como el paréntesis que la pluma nos impone en medio del trabajo”.

Si seguimos las ideas de Host Kurnitzky, que parte de la base que la vida de la sociedad se debe al sojuzgamiento o aniquilamiento de la sexualidad femenina a partir del ritual de casamiento, para ubicar a la mujer como un producto cultural del hombre, en donde la sexualidad de la mujer queda reducida a la capacidad de parir y al esquema general de la reproducción. Encontramos que tanto Rosa Guerra como Petrona de Rosende, encarnan el superyó de la época y renuncian a la sexualidad, al privilegiar el lugar de madres pudorosas en aras de encarnar la pasión del deber ser.

Juana Manso a semejanza de Rosa Guerra, reclama la igualdad intelectual entre hombres y mujeres. Pero Manso se queja de la alienación de las mujeres a la imagen y pide la inclusión de éstas en los discursos de los Otros. De esta manera su voz se masculiniza al precio de excluir el cuerpo y sus placeres y extraviarse como mujer. Como ella misma dijo: ”(...)ya no es muger, es el que?...un ser mixto sin nombre, un monstruo, un fenómeno”.

Gorriti por su parte, enlaza en el decir, la mentira a la cortesía y utiliza el amor como estrategia. En una reflexión dirigida a su hijo escribe; “ya sabes debemos emplear la vida en hacernos amar. Quién conocerá más a fondo que yo, las nulidades y perversidades de las gentes? y sin embargo hay que tomarlas como son: no abrirles nuestra alma, porque, como dice el Sagrado Libro, no debemos echar margaritas a los puercos; ......compadezcámosles sonriéndoles y no añadamos hiel á su hedor”(12)

Si consideramos, como lo plantea German Garcia (13), que el discurso de las pasiones es parte de una antropología, es algo que va transformándose con el lenguaje”. Podemos pensar que en una época en donde se exacerbaba el odio, es decir la destrucción del ser del otro, a partir de las luchas políticas, las mujeres propiciaron su contrapartida, el amor. Algunas universalizando esta pasión al elevarla al rango de una virtud femenina mientras que otras como Gorriti planteaban el amor como una estrategia social, valida tanto para hombres como para mujeres.

Finalmente, se puede considerar, que la inscripción inédita de la escritura femenina que propiciaron Gorriti y sus allegadas hacia el 1800, permite ubicar en estas mujeres los orígenes de los movimientos feministas que cobraron cuerpo en 1910 (2)

Notas

  • Rotker Susana, Cautivas, olvido y memoria en la Argentina. Ed. Ariel. Año 1999
  • Barrancos Dora Inclusion/Excluison. Historia con mujeres. Ed. Fondo de Cultura

Económica. Año 2.001

  • Horst Kurnitzky (traduccion Felix Blanco) La estructura libidinal del dinero. Contribución a la teoría de la femineidad. Ed. Siglo Veintiuno. Primera edición en alemán 1974
  • En una poesía que se encuentra en la publicación, la autora escribe, en los últimos párrafos:

“Espera ser escuchada,

No aplaudida: porque en ello

No está su ambición fijada

Ahora aspira a ser leída,

Y en otro tiempo apreciada”.

(5)Ubicando los referentes: en Rousseau como ideólogo y a Europa como modelo de ciudades cultas y civilizadas; a Urquiza como héroe de la patria, y a Dios como el guía espiritual.

  • Zuccotti Liliana Gorriti, Manso: de las Veladas literarias a Las conferencias de maestra. En libro “Mujeres y cultura en la Argentina del siglo XIX. Compiladora Lea Fletcher. Editora Feminara. Año ...
  • No obstante, en el libroVeladas Literarias de Lima, consta que se planteaba el tema de libertades de la mujer y de los derechos políticos de comprar, vender y administrar bienes.

(8) “Decis, la mujer es vanidosa, voluble, falsa, ama los trapos; los brillantes, no hay que pensar en casarse porque es la ruina del hombre! Y vosotros, ricos, por qué no la educais ilustrada, en vez de criarla para el goce brutal? Y, vosotros, pobres, porque le cerrais torpemente la vereda de la industria y del trabajo, y la colocais entre la alternativa de la prostitución o la miseria”. En Masiello Francine, compiladora de La mujer y el espacio público. El periodismo en la Argentina del siglo XIX. Ed. Feminara. Año 1994.

  • Pero el reclamo educativo que hace extensivo a toda la sociedad, se inscribe en un modelo positivista del conocimiento, a partir del cual hay que educar a los pobres y a los indios, rechazando tanto el lenguaje popular como el indígena. Para la escritora, ambos han demostrado que tienen inteligencia pero es necesario “(...)arrancar de sus labios ese lenguaje feroz....”
  • Bucher Luis, escribe el 27 de enero de 1878 “No puede darse cosa mas pedante ni más ridícula como pretender que la instrucción y el trabajo arrebatarán á la mujer la auréola de su sexo, y que una mujer independiente, ó instruida como conviene no sea capaz en dar las mismas pruebas de abnegación a su marido como lo hace la mujer sin instrucción” pag. 110. En Masiello Francine, compiladora de La mujer y el espacio público. El periodismo en la Argentina del siglo XIX. Ed. Feminara. Año 1994.

(11) A finales de siglo la idea de madre republicana va desapareciendo y se va insertando la de mujer insertada en el mercado de compra y venta y dueña de sus recursos financieros.

(12) Gorriti Juana Manuela Lo íntimo.

(13) García German, El curso de las pasiones. Transcripción Alicia Alonso

 

Bibliografía

- Masiello Francine, compiladora de La mujer y el espacio público. El periodismo en la Argentina del siglo XIX. Ed. Feminara. Año 1994

- Batticuore Graciela El taller de la escritura, veladas literarias de Juana Manuela Gorriti: Lima – Buenos Aires (1876/7 –1892). Ed. Beatriz Viterbo. Año 1999.

- Duby Georges y Perrot Michelle Historia de las Mujeres. Tomo 4, el siglo XIX. Ed. Taurus. Año 1993, titulo original 1990.

- Gorriti Juana Manuela Veladas Literarias de Lima.

- Gil Lozana Fernanda, Pita Silvina Valeria e Ini María Gabriela, Historia de las mujeres en la Argentina. Colonia y Siglo XIX. Ed. Taurus. Año 2.000

 
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