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De los afectos en Freud a los goces y la angustia en Lacan

por Alicia Alonso

Consecuencias clínicas de las tesis de Jacques Lacan sobre el lenguaje. «De los afectos en Freud a los goces y la angustia en Lacan»

El recorrido de nuestras lecturas tiene el propósito de ubicar en los Escritos ySeminarios, el marco general en el que se inscriben las referencias a distintas teoríassobre el lenguaje, prestando especial atención a los debates clínicos que animan.Con respecto a las referencias, es preciso decir que no constituyen un conjuntohomogéneo. Lacan no practica la referencia al estilo universitario sino realizando unasuerte de montaje de fragmentos que nunca llega a constituir un sistema. Separa lasdistintas teorías sobre el lenguaje de su discurso de origen y las sumerge en el discursoanalítico, haciéndoles decir otra cosa, operando con un efecto de discurso. Las usa paraelaborar una suerte de arquitectura en un nuevo esquema de relaciones.

Las modifica, las reorganiza y las convoca para alejarse de ellas, produciendo una suertede efecto de desconcierto.

En este contexto, lo que cuenta no es la exactitud de cada referencia, sino cómo seinscribe en una argumentación. Por eso nuestro acercamiento al tema se organiza apartir del establecimiento de dos momentos en las elaboraciones clínicas de JacquesLacan. Un momento ligado a la noción de deseo, el orden simbólico y el campo de lasinvestigaciones estructuralistas y otro momento ligado fundamentalmente, a la nociónde goce y una gama de asuntos que quedaron fuera del alcance de la lógica delsignificante y el estructuralismo clásico.

En ambos casos –es importante aclararlo–, no se trata de un pasaje sino de momentosdonde es posible ubicar en el desplazamiento de los temas, la preeminencia de unanoción sobre otra. Así como la preeminencia de distintos interlocutores. Si en algunasocasiones las referencias que predominan pertenecen al campo de la lingüística, enotras, se desplazan al campo de la filosofía del lenguaje.

Sin duda, es necesario tener en cuenta que a la altura de los años ’70 una serie de clasese intervenciones –fundamentalmente las agrupadas en el Seminario 20– ponen enevidencia los límites del significante. Hasta ese Seminario, el lenguaje y su estructura,definida por la articulación significante, eran un dato primario. Sin embargo, este nuevopunto de partida convierte al lenguaje en una construcción contingente, unaelucubración de saber sobre la lalengua, ubicándolo como un aparato de goce a travésdel cual la realidad es abordada.

En este contexto, las metáforas de la angustia y los goces se imponen como ejemplospara nada excluyentes, de que cierta topografía libidinal subyace a la topología de losdiscursos.Desde hace dos años, el tema que nos convoca «De los afectos en Freud a los goces y laangustia en Lacan», tiene como uno de sus objetivos precisar mediante qué operaciones Lacan extrae de la «pulsión freudiana» el concepto de goce, así como el estatuto queadquiere a lo largo de su enseñanza la tópica económica.

El desarrollo del concepto de afecto en Freud ilustra una serie de vicisitudes quepreparan el terreno para dichas elaboraciones. En los términos de la cura catártica, lagénesis del afecto histérico es relacionada con un acontecimiento externo, años después,cuando la realidad de la escena traumática es desplazada por la evidencia de lasfantasías de seducción, Freud modifica su teoría. “Es de notar que la noción de defensaestá estrechamente ligada al afecto” –escribe a propósito de la psicoterapia de lahisteria–, en tanto la defensa tiene por objeto la lucha contra la aparición de afectos devergüenza, remordimiento o sufrimiento. El elemento representativo de la pulsión sufrelas vicisitudes de la represión y la cuota de afecto, la energía pulsional que le estáligada, se desplaza. La idea incompatible se hace inofensiva por el hecho de que susuma de excitación es transformada en algo somático. Freud propone para ese“misterioso salto” el nombre de conversión.

Descripto como un quantum, un montante, una cantidad o suma de excitación capaz deacrecentamiento, de disminución, de desplazamiento y descarga, estas descripciones nosólo cuestionan la supuesta inmediatez del afecto, sino que abren una vía de lectura quepone en primer plano su carácter de simbolización y señalización en relación a laangustia.

Podemos ubicar ahí un salto cualitativo. Una suerte de pasaje que alude a unatransformación mediante la cual una cantidad adquiere cualidad psíquica. Por ejemplo,de dolor o de placer. Transformación que nos interesa especialmente ya que no esposible sin la implicación de un sujeto.

En este sentido, Lacan no opone la teoría de los afectos que Freud desarrolla en lostrabajos de la Metapsicología (1915-1917), a las consideraciones que expone enInhibición, síntoma y angustia (1927). Muy por el contrario, encuentra una formulaciónsignificante que articula ambas consideraciones. Escribe esa cuota de afecto ambulantecomo objeto a y la pérdida, a la que la angustia está ligada, como función de lacastración, haciendo de la angustia un afecto en torno al cual todo se ordena –en lamedida en que connota la producción de un tipo particular de objeto–, Lacan revela lafunción de una causa correlativa al producto del ser hablante en un discurso.

De esta manera desplaza el debate entre emociones y afectos, a la relación entre losafectos y las pasiones, aclarando que lo esencial de estas últimas, es que conservan larelación del sujeto con un objeto. En Televisión, en los años ’70, define los afectoscomo las pasiones del alma, y da un paso más en el sentido de apartarlos no sólo de labiología sino, especialmente, de la psicología.

Con respecto a nuestras lecturas, esta propuesta nos condujo el año pasado al conceptode superyó y sus funciones, en un momento preciso de la enseñanza de Lacan, las clasesdel Seminario 7 y las formulaciones de Sigmund Freud en El malestar en la cultura,donde observa que el superyó ordena la renuncia a las pulsiones pero una vez efectuadaésta, ordena renunciar más y más. La angustia frente a la autoridad –escribe Freud–compele a renunciar a satisfacciones pulsionales pero la angustia frente al superyóesfuerza además a la punición, puesto que no se puede ocultar ante el superyó lapersistencia de los deseos prohibidos.

Para las reuniones de este año nuestro plan de lectura es ambicioso. Continuaremos conel examen del lugar que ocupa el afecto en las estructuras clínicas y su definición, apartir de la lectura de “Más allá del principio del placer” en tensión con las clases delSeminario 7.

Así como con la lectura de La clínica y el de las pasiones, un curso anualdictado por Germán García en el año 1999, que mostró la pertinencia del tema, pero,también, la amplitud y el desorden, tal vez propiciado por el tema mismo, de lasreferencias y las posturas. ¿Qué relación existe entre pulsión, afectos, pasiones?Leemos en esas clases. No una de “expresión”, tampoco de equivalencia.Por último, también incluiremos la lectura de En busca de Spinoza, un libro de AntonioDamasio que plantea las diferencias entre emociones y afectos, introduciendo algunosdebates en el marco de otro campo, la neurobiología.

Pueden incorporarse todos aquellos alumnos y miembros del Centro Descartes queestén interesados; la solicitud de ingreso obtendrá, previa entrevista, inmediatarespuesta.


 
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