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CÍRCULO DE ACTUALIZACIÓN EN PSIQUIATRÍA

Para decir que, en lo relativo a la enfermedad mental el Otro no existe, voy a darle la palabra a Ian Hacking (1) “Ludwig Wittgenstein dijo que en psicología hay métodos experimentales y confusión conceptual. En cuanto a las enfermedades mentales tenemos más que eso. Tenemos métodos de la medicina, la psiquiatría, la psicología; tenemos las innumerables variantes y desvíos del psicoanálisis; tenemos sistemas de autoayuda, grupos de ayuda, y counselors que incluyen sacerdotes y gurús; tenemos los métodos estadísticos poblacionales de la epidemiología y la genética; tenemos los métodos experimentales de la bioquímica, la neurología, la patología, y la biología molecular; tenemos los modelos teóricos de la ciencia cognitiva; y tenemos confusión conceptual”.

Síntoma o trastorno; síntoma o enfermedad mental, aún no hemos salido de ese atolladero, porque es uno que orienta.

1-Asuntos a investigar sobre la manera de hacer clases dentro de la psiquiatría y entre la psiquiatría y el psicoanálisis.

Cuando enfoques como el historicismo y el constructivismo se aplican a entender las enfermedades mentales tenemos la impresión que ellas resultan perecederas, transitorias, discursos sobre la locura estabilizados desde fuera de la psiquiatría. Algunos practicantes, cuando toman a su cargo sus definiciones, las consideran clases consistentes, esenciales, e incluso científicamente válidas. Algunos analistas, por su parte, se confiaron poco del conjunto de las enfermedades mentales (hoy trastornos o síndromes) y se guiaron por la envoltura formal del síntoma, como decía Lacan. Tradicionalmente la inconsistencia fue el rasgo propio de las clases relevantes para los analistas: resultan siempre aproximativas, poco consistentes, y dan lugar al surgimiento de lo no realizado aún.

Existe hoy una tendencia entre algunos psiquiatras a pensar las clases clínicas de modos más pragmatistas, nominalistas, aproximativos, descriptivos y según prototipos. Sin embargo conservan la idea de síndrome, idea regulada por la noción de enfermedad. Esto forma parte del espíritu de la introducción del DSM. Lantéri-Laura decía que el DSM III era teórico porque era un retorno a Jaspers y sus tipos.

2- Con el problema de los diagnósticos epidémicos se empezó a plantear con insistencia la pregunta ¿Es real tal o cual trastorno?, pregunta que representa un cierto grado de malestar en la comunidad psi. Hacking convoca al pragmatismo para responder a esa pregunta. Se trata de Ch. S. Peirce y de su trabajo “Cómo esclarecer nuestras ideas” (2) que es un ensayo breve de 1878, en el que establece la diferencia entre lo verdadero y lo real: “La opinión destinada a ser acordada finalmente por todos aquellos que investigan, es lo que significa la verdad, y el objeto representado en esta opinión es lo real”.

Hay epidemias locales tanto dentro de la clínica psicoanalítica como de la clínica psiquiátrica. Cada uno las advierte, un poco intuitivamente. Pero para acordar una opinión es necesario una conversación entre quienes investigan, porque no es frecuente que suceda ni lo uno ni lo otro.

Elena Levy Yeyati

Referencias

  • Hacking, I. Mad Travellers Ed. Free Association Books (1998)
  • Peirce, Ch. S. “Cómo esclarecer nuestras ideas” (1878)

 

 

A fines de 2005 conocimos en Bs. As la publicación del seminario titulado El Otro que no existe y sus comités de ética. Dado su contenido, tan abundante como sugerente, muchos de nosotros nos sentimos motivados a trabajar el texto y sus citas. Fue en ese contexto que encontramos la recomendación de otro libro más de Ian Hacking: Rewriting the soul. Este libro no nos era desconocido: cuando presentamos en el Centro Descartes ¿La construcción social de qué? ya habíamos reparado en él.

¿Por qué Hacking interesa a la psiquiatría? no es sólo una paráfrasis. Esta pregunta contiene una afirmación: Hacking interesa claramente a la psiquiatría, podemos apreciarlo en la cantidad de citas de trabajos actuales que nos remiten a sus publicaciones. La idea del autor acerca del modo de inventar personas mediante descripciones de clases humanas tiene una virtud esclarecedora: las clases no son estáticas; practicas sociales mediante, los individuos interactúan con ellas y se transforman en la medida en que las transforman. A pesar de la mirada historicista y sociológica del filósofo algo real es retenido en su argumento: ya se trate de clases de niños televidentes, de personalidades múltiples, o de autistas, en la medida en que los agentes se identifican a las descripciones que se da de ellos, la experiencia que tienen de sí mismos cambia.

Para un medio como el nuestro, donde estamos acostumbrados a desestimar cualquier nuevo nombre que pretende etiquetar una clase de problemas calificándolo de “imaginario”, resultan necesarias las relecturas que este autor sugiere. Adicciones, anorexia, ataque de pánico, depresión, TOC, stress post traumático, bipolaridad, etcétera. No está de más tomarse el trabajo de investigar la genealogía de estas clases, la política de las instituciones que las gestionan, la repercusión que pueden tener en un lugar y un momento determinados, los efectos, por último, en los enunciados clínicos. Para decirlo rápidamente: bajo el significante amo de la biopolítica, identificado por los autores que continúan en la vía de Foucault, la medicalización de la vida, finalmente, resulta ser un problema bien real.

La formación de los psiquiatras (nacionales o extranjeros), no abunda en las disciplinas llamadas humanísticas: filosofía de la mente, la ética, la epistemología, el lenguaje, la sociología o la antropología. Sin embargo una serie de debates políticos de consecuencias para el campo clínico se da en esos términos. Porque pensamos que sólo podremos comprender críticamente la psiquiatría actual si logramos aproximarnos a los debates que se dan en nombre tantos asuntos (el problema cuerpo- mente, conceptos como racionalidad, causalidad, clasificación, identidad, conciencia, el misterio de otras mentes, etc.) es que la actividad del Círculo continúa.

Elena Levy Yeyati

Coordinadora

1- J. A. Miller en colaboración con E. Laurent, El Otro que no existe y sus comités de ética, Paidós (2005).

2- I. Hacking, Rewriting the soul: multiple personality and the sciences of memory, Princeton University Press (1995)

3- I. Hacking, ¿La construcción social de qué?, Paidós (2001).

 

 

 

Desde que lanzamos la propuesta del Círculo en agosto de 2002 varias fueron las actividades que jalonaron su existencia: cursos breves, jornadas, debates, presentaciones de libros y reuniones periódicas. La confrontación del psicoanálisis con una nueva psiquiatría atravesada por las ciencias cognitivas va reduciendo la medida de la ignorancia de los analistas en relación a ésta, a la vez que nos deja percibir las dificultades actuales de los psiquiatras en el abordaje clínico, si para ello sólo se valen del conocimiento del mecanismo de acción de los psicofármacos.
El recurso al background filosófico para pensar el problema cuerpo-mente (o cerebro-mente) reabre en ambas disciplinas la discusión sobre modelos teóricos y la causalidad de la enfermedad mental.

Nos hemos esforzado en abordar este debate por el lado del lenguaje y la nominación.
A veces hemos tenido que familiarizarnos con términos o muy técnicos o muy específicos para poder comprender los textos, a todo nivel: semántico, sintáctico, de la psicología (experimental) del lenguaje, neurobiológico, de la genética, de la filosofía de la mente o del lenguaje, etc . A partir de los trabajos de la psiquiatría sobre trastornos del lenguaje encontramos un punto en común con el psicoanálisis para pensar la psicosis desde los acontecimientos que marcan la entrada del sujeto en el lenguaje. Creemos haber encontrado allí el modo de hacer comparaciones pertinentes en la actualidad. Parafraseando a David Lewis, psiquiatra norteamericano inspirado en los modelos conexionistas y emergentistas, diremos que es difícil saber a ciencia cierta si cuando abordamos un trastorno lenguajero nos encontramos ante una perturbación primaria (producto directo de una lesión), un efecto secundario venido de otra parte, o una respuesta homeostática diseñada para reparar, al menos parcialmente, la función normal. Para dicha corriente es casi imposible separar las tres C: causa, consecuencia y compensación.

Tres C que pondremos en consonancia con el abordaje psicoanalítico de la clínica de las psicosis, abordaje que nunca quiso ver en ella la expresión directa de ningún déficit. Actualmente nuestras investigaciones se ordenan según cuatro ejes temáticos:

1-Paradigmas lingüísticos: lo que la psicosis enseña acerca del lenguaje y el discurso.

2-Cuerpo y psicosis: la función del lenguaje en la sexuación.

3-Epistemología: el problema cuerpo-mente el problema de las clasificaciones

4-Lenguas clínicas: abordajes clínicos en psicoanálisis y psiquiatría.

Dra. Elena Levy Yeyati
Coordinadora

 

 

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